31/12/2025
“Me gusta más saludar por lo que empieza que por lo que termina.
Me gusta más la esperanza que la melancolía.
Me gustan más los proyectos que los fracasos.
Me gusta pensar que adelante hay más vida.”
— Eduardo Galeano
Terminamos un año difícil.
Un país cansado, con desocupación golpeando puertas ya frágiles, con personas con discapacidad convertidas en variable de ajuste, con educación y salud resistiendo como pueden, con docentes sosteniendo futuro con salarios flacos y familias haciendo malabares para que alcance.
Un año donde se habló mucho de números, pero poco de personas.
Donde se pidió paciencia a quienes, aun con voluntad, ya no tienen resto.
Donde se confundió sacrificio con abandono, y orden con indiferencia.
Pero aun así —y tal vez por eso— elegir cómo cerrar este año es un acto profundamente humano.
Porque no se trata de negar lo que duele, sino de decidir desde dónde mirarlo.
Podríamos despedir este año desde la bronca, la resignación o el “no se puede más”.
O podemos, como Galeano, saludar por lo que empieza.
Podemos elegir no acostumbrarnos al desprecio. No naturalizar la exclusión.
No aceptar que la educación y la salud sean un gasto, que la discapacidad sea una carga, que el trabajo digno sea un privilegio.
Cambiar el presente no empieza en discursos grandilocuentes. Empieza en gestos pequeños y poderosos: no mirar para otro lado, sostener al que cae, defender lo público, cuidar la palabra, no perder la ternura ni la memoria.
Empieza cuando entendemos que la esperanza no es ingenuidad: es una forma de coraje, y que los proyectos valen más que los fracasos cuando se construyen con otros.
El futuro no se espera: se trabaja, se pelea, se sueña y se cuida.
Que este fin de año no sea un simple brindis, sino un compromiso firme:
no rendirnos, no endurecernos, no olvidar quiénes somos ni de dónde venimos. Algún día volveremos al inicio, y no siempre representa la cima.
Porque incluso en los tiempos más oscuros, cuando todo empuja al sálvese quien pueda, elegir humanidad es un acto revolucionario, solidario y de amor.
Y sí… a pesar de todo, todavía creo que hacia adelante hay más vida, llena de paz, trabajo y prosperidad.
FELIZ 2026!