13/08/2022
Desde el inicio de nuestra vidas contamos con el impulso vital, esa pasión que nos mueve.
Pensá en la fuerza que permite que el bebé salga al mundo en el momento preciso y después el impulso que tiene de ver, escuchar, oler, saborear, tocar, alcanzar…
La pasión es la fuerza que alimenta y enriquece la vida, en todo el tiempo que dura.
¿Qué hay que hacer con esa fuerza? Orientarla, darle dirección. Pensemos en cómo en la naturaleza, la energía de los ríos tiene un cauce, o las corrientes de los océanos tienen una dirección .
Pero ¿que pasa cuando al impulso de los ríos se le pone un dique? bueno.. toda esa energía se acumula, es el principio de las represas que generan electricidad.
¿Y qué pasa si esa energía guardada no se libera de forma moderada? Se desborda y puede causar mucho daño.
Eso mismo pasa con las personas, la energía vital busca siempre cómo salir, y si no puede, la persona puede enfermar física y mentalmente, incluso una de las formas inefectivas que hay, para tratar de llenar esta vasija, es el uso y el abuso del alcohol y las dr**as.
En cada etapa del desarrollo de tus hijos, se va manifestando de diferentes maneras su vasija de la pasión y
¿Qué podés hacer para ayudarles a nutrirla y encauzar su energía?
En los primeros 7 años, adaptá tu casa para que pueda desplazarse de manera segura, destiná un espacio especial para él o ella y sus juguetes, una pared con papeles donde pueda pintar. Deja a su altura colores de diferentes texturas como tizas, crayones, pintura de dedo. Establece una disciplina rítmica.
De los 7 a los 14 años vas a ver que aparecen pequeñas obsesiones, por ejemplo quiere coleccionar álbumes o quiere conocerlo todo de un cantante a artista favorito, o un deporte o instrumento. Es el momento de ayudarle a encontrar sus intereses y a que los cultive, puede ser que durante un tiempo la búsqueda sea variada, y está bien, porque irá desarrollando diferentes habilidades. También puede ser que lo que le guste es conocer un poco de todo, hay niños y personas que son multi-potenciales.
De los 15 a los 21 se va encaminando hacia su vocación, volverá a explorar, como cuando estaba en el primer y el segundo septenio. Acompáñalo amorosamente en esa búsqueda, siempre dentro de líneas claras y estableciendo consecuencias, que lo lleven a asumir su responsabilidad, porque ya se está convirtiendo en una persona adulta.
Este día quise hablarte de la vasija de la pasión, porque me encuentro con personas adultas desconectadas de su pasión, que no saben qué disfrutan o qué los mueve en la vida, que transitan los días como si el tiempo no pasara.
Antes te dejé algunos Tips para fortalecer la pasión en tus hijos. Ahora te pregunto a vos ¿tenés algo que haces con tanto gusto que se te pasa el tiempo volando? sino lo tenés empezá por recordar ¿qué me gustaba hacer cuando eras chic@?
Con Cariño, Nati Cesán