19/09/2025
Muchas veces creemos vivir en paz, pero en realidad solo habitamos una "paz por conveniencia": esa donde aparentamos calma mientras dentro de nosotros el subconsciente grita, nos empuja y dirige nuestras acciones sin que lo notemos.
El reflejo de nuestro interior se hace evidente en la manera en como vivimos, en cómo hablamos, cómo reaccionamos y hasta en cómo buscamos alcanzar lo que deseamos. El problema aparece cuando inconscientemente nos justificamos y pasamos por encima de otros, bajo la excusa de que “es lo que necesitamos” o “lo que merecemos”, donde solo nuestros intereses priman.
¿De qué sirve lograr un objetivo si el precio fue el respeto, la empatía o la dignidad de alguien más? ¿De qué vale satisfacer una necesidad momentánea si en el camino herimos, ignoramos o manipulamos a los demás?
La verdadera paz no se construye desde el egoísmo ni desde el disfraz del “yo primero”. Se construye desde la conciencia, el equilibrio y la capacidad de reconocer que nuestros deseos tienen un límite: el respeto por el otro.
Siempre "miremos dentro de nosotros, cuestionemos nuestro subconsciente y aprendamos a lograr lo que queremos sin perder lo más valioso: nuestra actividad consciente". Sembremos lo que deseamos recoger nosotros o quienes amamos, porque la vida siempre nos pasará factura a nosotros o a quien más nos duele. Y es la forma como compensa como actuamos y el daño que hacemos.
Sígueme y dame Like