La Ventana de Luifer

La Ventana de Luifer La ventana de tus personajes favoritos

10/06/2026

Columna/Crónica de una Decepción Anunciada!

Hace un par de años conocí a un tipo. Como cualquier ser humano: lleno de defectos, pero también con virtudes que parecían suficientes para creer en él. Tenía un sueño: llegar a la gerencia de una empresa. No era un camino fácil. Su relación con la gente era distante, su sentido social escaso y el rechazo hacia él era evidente en muchos sectores. Aun así, insistimos.

Pasaron los años y seguimos trabajando por esa oportunidad. Poco a poco comenzó a acercarse más a la gente, a participar en actividades comunitarias y a construir una imagen de cercanía. Parecía que el camino empezaba a dar resultados. Sin embargo, había algo que nunca dejó de hacer ruido: no se sentía real.

“Su discurso era impecable, pero sus acciones no caminaban al mismo ritmo”.

Hablaba de compromiso, pero carecía de empatía. Prometía transformación, pero sus motivaciones parecían profundamente personales. Decía entender a la gente, aunque pocas veces realmente la escuchaba.

Aun así, logró algo importante: hacer que muchos creyeran. Se convirtió en la esperanza de quienes pensaban que podría cambiar el rumbo de la empresa. El hombre que llegaría para corregir errores, organizar el caos y demostrar liderazgo.
Y finalmente lo logró.

“Pero fue ahí donde la verdad empezó a mostrarse sin maquillaje”.

El discurso siguió siendo el mismo, solo que ahora acompañado de algo más grave: improvisación, desorganización y ausencia total de liderazgo.

El sueño que muchos ayudaron a construir comenzó a desmoronarse frente a una gerencia mediocre, conformista y sin resultados.
Porque liderar no es ocupar un cargo; es inspirar, resolver, convocar y demostrar con hechos aquello que se prometió con palabras.

El supuesto salvador terminó atrapado en sus propias limitaciones. Se sentó cómodamente en la tibieza, renunció al carácter que exige dirigir y acabó destruyendo no solo la esperanza de quienes creyeron en él, sino también la imagen que tanto se esforzó en construir.

A veces, el mayor error no es confiar en alguien. El verdadero error es tardar demasiado en aceptar que algunas personas nunca fueron lo que dijeron ser.

08/06/2026
04/06/2026

Columna/¿Dónde quedó la oposición del pueblo?

Hubo un tiempo en que la oposición significaba vigilancia, control y defensa de los intereses colectivos. Hoy, en muchos escenarios, parece convertirse en un discurso temporal: mientras están lejos del poder denuncian, cuestionan y señalan hasta el más mínimo error; pero cuando llegan los acuerdos, cambian las posturas, guardan silencio y pasan de críticos a parte del comité de aplausos.

Los pueblos no necesitan dirigentes de conveniencia, necesitan voces firmes, coherentes y con memoria. Porque la verdadera representación no se mide por los discursos encendidos en campaña o en redes, sino por la capacidad de mantener principios aun cuando aparecen las cuotas, los cargos o los beneficios.

La gente está cansada de quienes se presentan como defensores del pueblo, pero terminan negociando sus convicciones. El liderazgo no puede convertirse en una vitrina personal ni la política en un escenario para la conveniencia. Los intereses colectivos deben estar por encima de los egos y de las ambiciones.

El pueblo merece representantes que cuestionen cuando haya que cuestionar, apoyen cuando sea correcto apoyar y, sobre todo, que no olviden por qué fueron elegidos.

Porque quien pierde la memoria política, también pierde la confianza de su gente.

19/05/2026

Columna/ “Los Mismos de Siempre”

Hay personas que parecen tener el don de criticarlo todo. Les incomoda el avance ajeno, les molesta el reconocimiento, cuestionan los logros y hasta un momento de alegría les resulta incómodo. Son los mismos de siempre: expertos en señalar, pero ausentes cuando se trata de construir, proponer o aportar.

Qué difícil es ver cómo algunos minimizan los triunfos de su propia gente, como si el brillo de otros les pesara más que el orgullo de ver a un paisano salir adelante. Porque cuando alguien recibe un reconocimiento por esfuerzo, disciplina y meritocracia, no debería despertar envidia ni ataques, sino admiración y respeto.

“Pensar diferente es válido, cuestionar también. Pero una cosa es opinar y otra muy distinta es dejarse consumir por el egoísmo frente al éxito de los demás”.

Sería bonito que aprendiéramos a celebrar más, a sentirnos orgullosos de quienes representan con esfuerzo el nombre de su tierra, de su gente. Porque el triunfo de uno también inspira a muchos, y cuando aprendemos a valorar a los nuestros, crecemos como comunidad, como pueblo y como sociedad.

A veces, el verdadero problema no es el brillo de otros… sino la incapacidad de algunos para aplaudirlo.

Por/ Luis Fernandez Periodista
Periodista A.P.I.C

15/07/2025

Perfiles! “Como dirigencia deberíamos reflexionar en qué pudiéramos hacer entre todos por Chiriguaná! Entre todos!

“Toda la fuerza política, económica, social, religiosa, hagamos un pare! y que existan espacios de diálogo”.Madonio Villegas Salazar!

14/07/2025

Perlies! El Vallero Díaz! Hablando de frente y sin tapujos!

Vía: Enterese Noticia

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