05/05/2025
Los que tienen menos inteligencia son los más arrogantes y soberbios, del mismo modo que los más generosos son los más modestos y humildes.
Mientras que los que tienen un espíritu más abierto y generoso no cambian de humor por las prosperidades o adversidades que les ocurran, quienes lo tienen débil y abyecto están a merced de la fortuna, y la prosperidad los hace vanagloriarse tanto como humildes los vuelve la adversidad.
Incluso podemos observar a menudo que se rebajan vergonzosamente ante aquellos de quienes esperan algún beneficio o temen algún mal y que, al mismo tiempo, se
yerguen insolentemente por encima de aquellos de los cuales no esperan ni temen nada.
René Descartes, Las pasiones Del Alma.