31/08/2026
Ya no se ve mucho este tipo de venta informal de carnes en las calles, pero este señor todavía tiene sus clientes asiduos a los pedidos. En ese momento, por ejemplo, logró venderle a un par de personas.
Seguramente unos hablarán de salubridad, y no es que no tengan razón, la salud de las personas es importante. Otros, en cambio, hablarán de que es su fuente de trabajo y que, quizás, con esta actividad durante años logró sacar adelante a su familia, trabajando honradamente y sin dedicarse a cosas peores que terminan afectando a las personas de bien.
Le pregunté cómo es vivir de esta manera y me respondió que es duro caminar tanto. Y cuando la venta se pone lenta, toca acelerar el paso para seguir buscando clientes, no le coja la noche y bajar el peso de lo que carga.
Es una forma de vender que seguramente algún día desaparecerá, pero que todavía existe y forma parte de la imagen de nuestras calles.
Quizás este hombre debería buscar otra forma de ganarse la vida, pero después de tantos años la costumbre también pesa. En su cabeza, mientras no le haga daño a nadie, está haciendo su trabajo. Y hay algo que respalda su manera de verlo: dice que su recorrido nunca ha variado y que, durante todos estos años, nunca ha tenido reclamos.
¡Está fresquito!, decía mientras ofrecía su producto.
Una escena sencilla de la calle, donde también se cruzan la necesidad, la costumbre, el trabajo y las normas de salubridad.
Esto foto fué captada en el 2005 en las calles Colón y avenida del Ejército, Guayaquil.
Hay muchas fotos que tengo almacenadas y hasta ponerles un texto no las publico.
Si te parecen interesantes estas publicaciones cotidianas y como escenario esté el ciudadano del pueblo y las calles, gracias pot el like, comentar o compartir, de esa manera me das a conocer y las publicaré más seguido.