11/01/2026
El cierre del paso fronterizo entre la provincia de Loja y el Perú, dispuesto por el presidente del Ecuador como medida adoptada a finales de 2025, ha generado efectos directos en la dinámica económica y social de la zona. Sectores vinculados al turismo, el comercio y los servicios reportan pérdidas derivadas de la interrupción del tránsito regular entre ambos países.
La gobernadora de Loja informó que la decisión responde a motivos estrictamente de seguridad y que su aplicación es temporal. No obstante, señaló que, por la naturaleza de la medida, no es posible brindar mayores detalles sobre los criterios que la sustentan.
Desde el lado ciudadano, Carlos Correa, ecuatoriano residente en Piura y promotor de iniciativas de integración económica binacional, advirtió que el cierre ha complicado las relaciones entre comunidades fronterizas que mantienen vínculos comerciales y laborales permanentes. A su criterio, si bien la seguridad es una prioridad y se justifica incluso la militarización de la frontera, la clausura total del paso formal ha derivado en un efecto contrario al esperado.
Correa sostiene que, ante la falta de alternativas, se ha incrementado el uso de pasos ilegales, lo que expone a las personas a mayores riesgos y dificulta el control efectivo por parte de las autoridades. En ese contexto, plantea la necesidad de implementar un corredor humanitario, especialmente para ciudadanos venezolanos en tránsito, así como la habilitación de un paso controlado en horarios o períodos específicos.
El ciudadano subraya que el cierre absoluto no puede ser la única respuesta y que se requieren mecanismos complementarios que permitan mantener el control fronterizo sin afectar de manera desproporcionada a la economía local ni a la movilidad humana que históricamente ha caracterizado a esta zona del sur del país.
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