29/12/2020
Emprender es difícil, seguro que ya lo sabes.
Es un viaje hacia el interior. Es introspección. Conocerte. Entender tus debilidades, tus fortalezas y también vivir en una montaña rusa de emociones donde hay pocos días estables.
Muchos tendrás la energía por las nubes y te sentirás super motivado. Después vendrán otros, en los que te sentirás peor, te culparás por todo lo que querías hacer y aún no has hecho.
¿Te suena, verdad? 😉
Y así es como llegamos al final del año...Momento en el que las costumbres y la sociedad nos impulsan a comprar una agenda y a hacer otra lista de propósitos, para un año que ni ha comenzado, cuando ya cargamos en la mochila con los que quedaron pendientes...
Y puum💥: frustración.
Así que hoy solo vengo a decirte que te detengas. Diez minutos, media hora...Y que en vez de una lista de propósitos por cumplir, te permitas por un momento, mirar hacia atrás.
Visualiza y escribe todo lo que has aprendido. Piensa en cómo has sabido sobreponerte a este año difícil. Cómo has sacado tu lado más creativo cuando todo fuera parecía derrumbarse. Cómo has luchado. Piensa también en todas las dificultades. Te las has encontrado y las has enfrentado de la mejor forma posible.
El brindis de este final de año debería de ser por todo esto.
No te exijas a ti mismo por encima de tus 24 horas al día y celebra más cada logro. Mucho más.
Y después de este ejercicio y con tu autorrealización fuerte, escribe si quieres tú lista de propósitos. Pero hazlo pequeño, divide un objetivo en muchas partes que sean alcanzables y realistas. Y también piensa en cómo vas a premiarte cuando vayas consiguiendo cada pequeña victoria 💙
Hay que castigarse menos y quererse más. Y hoy, me apetecía compartir esta reflexión.
¡Felices fiestas y feliz final de año!
Abrazo grande!😊