24/03/2026
❗️Gente linda comparto detallado lo que necesita Jonathan dejo número de cuenta si deseas ayudar Dios te bendiga grandemente y recuerda hoy mi mañana por ti❗️
SOS Jonathan Lázaro: Salvemos su pierna y el hogar de su familia
Mi nombre es Jonathan Lázaro. Tengo 20 años y soy el menor de siete hermanos en una familia trabajadora de Guatemala. Hace apenas un año, con mucha ilusión, me gradué como Técnico en Enfermería. Mi sueño siempre ha sido cuidar de los demás, pero hoy, la vida me ha puesto en el lugar del paciente en una batalla desesperada por mi salud y la estabilidad de mis padres.
El accidente que lo cambió todo
El pasado 26 de febrero, mientras me trasladaba para tramitar los documentos de mi nuevo empleo, la tragedia me alcanzó. Como en Guatemala el transporte público es complicado y costoso en mi zona, me esforzaba por movilizarme en mi pequeña motocicleta de uso diario, mi herramienta para ir y venir del trabajo. Pero ese día, el destino tenía otros planes: en un abrir y cerrar de ojos, mi moto perdió el control y derrapó. Lo siguiente que recuerdo es estar en el asfalto, atrapado bajo un autobús que terminó de destrozar mis piernas y mi pelvis.
Tras tres semanas de angustia en un hospital público, la falta de recursos críticos llevó a que se detectaran larvas de mosca en las fijaciones de mi pierna izquierda. Mi estado empeoró rápidamente y, ante el riesgo inminente de una sepsis (infección en la sangre), mi familia tomó la decisión desesperada de trasladarme a un hospital privado para salvar mi vida.
Una decisión de vida o muerte: La amputación
El panorama al llegar fue desgarrador. Mientras los doctores luchaban contra la infección en mi pierna izquierda, descubrieron que mi pierna derecha estaba en un estado de abandono médico alarmante. Para sobrevivir, el pasado sábado 21 de marzo, los médicos procedieron a la amputación de mi pierna derecha. Actualmente sigo con la herida abierta; un proceso doloroso donde cada curación es una batalla para asegurar que no quede rastro de infección antes de cerrar el muñón definitivamente.
El sacrificio de mis padres: Una deuda inalcanzable
Mis padres lo han dado todo, a pesar de que ellos mismos ya deberían estar descansando. Mi papá, de 67 años, sigue trabajando como cobrador domiciliario, y mi mamá, de 56 años, ya vendió su pequeño negocio de ropa usada para cubrir los primeros pagos.
La cuenta actual ya supera los Q100,000, pero la estimación médica total para salvar mi pierna izquierda y estabilizarme asciende a al menos Q400,000. Esta cifra es un abismo para nosotros: es una cantidad que no lograríamos cubrir ni siquiera vendiendo nuestra casa. Mis padres están dispuestos a quedarse sin techo por mí, pero aun así, el dinero no alcanzaría para las al menos 3 cirugías adicionales y los meses de hospitalización que vienen.
El largo camino hacia la recuperación
Como enfermero, sé que lo que viene después es una montaña de gastos que mi familia no puede sostener sola:
* Cirugías y Hospitalización: Intervenciones críticas para reconstruir mi pierna izquierda y evitar una segunda amputación.
* Insumos de Curación y Adaptación: Parches especializados y equipo de movilidad. Vivimos en una zona de graderíos empinados donde no entran carros, lo que hará mi recuperación física un reto inmenso.
* Prótesis y Terapia: El camino para volver a caminar requerirá prótesis adaptadas y meses de rehabilitación intensa.
Cualquier donación es un respiro. Si no puedes donar, por favor comparte mi historia. Como enfermero, soñaba con sanar a otros. Hoy, te pido que me ayudes a sanar a mí.
Soy Jonathan Lázaro, y aunque hoy me falta una pierna, me sobran ganas de luchar para volver a ponerme en pie.❗️Gente linda comparto detallado lo que necesita Jonathan dejo número de cuenta si deseas ayudar Dios te bendiga grandemente y recuerda hoy mi mañana por ti❗️
SOS Jonathan Lázaro: Salvemos su pierna y el hogar de su familia
Mi nombre es Jonathan Lázaro. Tengo 20 años y soy el menor de siete hermanos en una familia trabajadora de Guatemala. Hace apenas un año, con mucha ilusión, me gradué como Técnico en Enfermería. Mi sueño siempre ha sido cuidar de los demás, pero hoy, la vida me ha puesto en el lugar del paciente en una batalla desesperada por mi salud y la estabilidad de mis padres.
El accidente que lo cambió todo
El pasado 26 de febrero, mientras me trasladaba para tramitar los documentos de mi nuevo empleo, la tragedia me alcanzó. Como en Guatemala el transporte público es complicado y costoso en mi zona, me esforzaba por movilizarme en mi pequeña motocicleta de uso diario, mi herramienta para ir y venir del trabajo. Pero ese día, el destino tenía otros planes: en un abrir y cerrar de ojos, mi moto perdió el control y derrapó. Lo siguiente que recuerdo es estar en el asfalto, atrapado bajo un autobús que terminó de destrozar mis piernas y mi pelvis.
Tras tres semanas de angustia en un hospital público, la falta de recursos críticos llevó a que se detectaran larvas de mosca en las fijaciones de mi pierna izquierda. Mi estado empeoró rápidamente y, ante el riesgo inminente de una sepsis (infección en la sangre), mi familia tomó la decisión desesperada de trasladarme a un hospital privado para salvar mi vida.
Una decisión de vida o muerte: La amputación
El panorama al llegar fue desgarrador. Mientras los doctores luchaban contra la infección en mi pierna izquierda, descubrieron que mi pierna derecha estaba en un estado de abandono médico alarmante. Para sobrevivir, el pasado sábado 21 de marzo, los médicos procedieron a la amputación de mi pierna derecha. Actualmente sigo con la herida abierta; un proceso doloroso donde cada curación es una batalla para asegurar que no quede rastro de infección antes de cerrar el muñón definitivamente.
El sacrificio de mis padres: Una deuda inalcanzable
Mis padres lo han dado todo, a pesar de que ellos mismos ya deberían estar descansando. Mi papá, de 67 años, sigue trabajando como cobrador domiciliario, y mi mamá, de 56 años, ya vendió su pequeño negocio de ropa usada para cubrir los primeros pagos.
La cuenta actual ya supera los Q100,000, pero la estimación médica total para salvar mi pierna izquierda y estabilizarme asciende a al menos Q400,000. Esta cifra es un abismo para nosotros: es una cantidad que no lograríamos cubrir ni siquiera vendiendo nuestra casa. Mis padres están dispuestos a quedarse sin techo por mí, pero aun así, el dinero no alcanzaría para las al menos 3 cirugías adicionales y los meses de hospitalización que vienen.
El largo camino hacia la recuperación
Como enfermero, sé que lo que viene después es una montaña de gastos que mi familia no puede sostener sola:
* Cirugías y Hospitalización: Intervenciones críticas para reconstruir mi pierna izquierda y evitar una segunda amputación.
* Insumos de Curación y Adaptación: Parches especializados y equipo de movilidad. Vivimos en una zona de graderíos empinados donde no entran carros, lo que hará mi recuperación física un reto inmenso.
* Prótesis y Terapia: El camino para volver a caminar requerirá prótesis adaptadas y meses de rehabilitación intensa.
Cualquier donación es un respiro. Si no puedes donar, por favor comparte mi historia. Como enfermero, soñaba con sanar a otros. Hoy, te pido que me ayudes a sanar a mí.
Soy Jonathan Lázaro, y aunque hoy me falta una pierna, me sobran ganas de luchar para volver a ponerme en pie.