22/11/2021
Ayer fue el Día Mundial de la Televisión. Una efeméride proclamada por la Asamblea General de la ONU en 1.996. Eso fue hace 25 años, cuando apenas estaba empezando la televisión por suscripción en América Latina. Y 25 años antes de eso ni siquiera había comenzado la producción de televisión a color en Venezuela (eso sucedió en 1.972 de la mano de Radio Caracas Televisión).
Entonces en 50 años es claro cómo ha cambiado drásticamente el panorama televisivo. De una caja fija, pesada, con baja resolución, pasamos a los dispositivos portátiles, con millones de pixeles y calidad de audio increíble. De 4 canales locales hoy podemos ver cientos de canales internacionales. De programas sabatinos maratónicos y novelas migramos a documentales de aficionados, relatos de viajeros por el mundo, relatos de ficción que parecen vida real y vidas reales que se ficcionan en los realities. Producciones gigantescas compiten con tiktokers y micro contenidos que viven 48 horas de fama.
Desde chiquita me ha fascinado la televisión. Con mis hermanas jugábamos a adivinar, en los primeros segundos de cada propaganda, cuál era la marca de la misma. Ganaba por supuesto quien acertara y además la más rápida. Luego descubrimos las novelas brasileras: cuando llegó La Esclava Isaura a un canal del estado, mi papá, que no nos dejaba ver novelas venezolanas, nos permitió ver esta. Y pasamos AÑOS viendo las novelas brasileras, un ejemplo impecable que combina historias fascinantes con actores que parecían personas de la vida real.
Luego me volví fanática del cine, pero también amaba alquilar media docena de películas para verlas en mi VHS conectado a mi televisor, en mi cuarto. Y más adelante pasé 21 años de vida profesional con un televisión (encendido) en mi oficina. Aún ahora, haciendo home office, activo cualquiera de mis aplicaciones para ver televisión mientras trabajo.
Así que para mí esta efeméride es importante. Porque la televisión, los contenidos, el streaming, como quieras llamarlo, ha sido parte de toda mi vida. ¡Me encanta! Sea en el aparato fijo de mi habitación o en mi teléfono, esa pantallita de vidrio que enmarca tantas historias es parte de mi vida.
21 de noviembre, Día Mundial de la Televisión.