13/11/2019
Coronel Sanders– no tuvo una vida fácil, pero su perseverancia lo llevó a convertirse en una leyenda del mundo de los negocios, con una empresa que tiene presencia en más de 100 países.
Su historia
Cuando tenía sólo 5 años, Sanders debió enfrentar la muerte de su padre. Eso no sólo significó dolor, sino que también lo obligó a hacerse cargo de sus dos hermanos menores. Fue así como aprendió a cocinar.
A los 12 debió retirarse de la escuela para poder colaborar en la granja de su familia, pero luego abandonó su casa debido a los malos tratos de su padrastro y se fue a vivir con unos tíos. A los 15 logró enlistarse en el ejército de Estados Unidos con un certificado falso.
Luego de completar su servicio militar en Cuba, pasó por una serie de trabajos como marino mercante, vendedor de seguros, granjero, bombero de ferrocarriles, entre otros. En ninguno tuvo éxito.
Pero después de la seguidilla de fracasos, decidió dedicarse a lo que mejor sabía hacer: cocinar.
A los 39 años -en 1929- logró adquirir una bomba de bencina a la orilla de la carretera en las afueras de la ciudad de Corbin en el estado de Kentucky. Allí vendía pollo frito a la gente y los atendía en su propio comedor. Su fama de buen cocinero lo llevó en 1935 a ser nombrado “Coronel”, una condecoración honorífica que se le da a los habitantes destacados de Kentucky, algo así como el “hijo ilustre” que tenemos en Chile.
Más tarde, logró abrir su primer restaurante en la carretera, donde comenzó a preparar su receta especial de pollo frito con 11 hierbas y especias, la que patentó en 1940. Este lugar hoy es un museo de KFC llamado Harland Sanders Café and Museum.
En 1939 -con 49 años- su popularidad salió de las fronteras de Kentucky cuando un crítico gastronómico lo incluyó en una guía de los mejores restaurantes. Pero su inminente éxito al poco tiempo se vino abajo. “Unos años más tarde, la construcción de una supercarretera desvió el tráfico lejos de la ciudad, llevándose todos los clientes que esporádicamente paraban en su restaurante y en poco tiempo su negocio quebró”, señala Arturo Quijano, coach de emprendimiento y autor del libro Manual del Futuro