06/08/2026
Cuando pensamos en la Bauhaus, solemos recordar sus edificios, sus muebles o sus tipografías. Sin embargo, una de las enseñanzas más importantes de esta escuela tenía poco que ver con un estilo visual y mucho con una forma de entender el diseño.
Antes de crear una silla, una lámpara o una tetera, los estudiantes comenzaban por conocer los materiales.
En el curso preliminar de la Bauhaus, conocido como Vorkurs, experimentaban con papel, madera, metal, vidrio y textiles para descubrir sus propiedades. Los doblaban, cortaban, tensaban, ensamblaban y transformaban, no con el objetivo de fabricar un objeto terminado, sino de comprender cómo respondía cada material.
Cada material tenía algo que enseñar. En lugar de obligarlos a seguir una idea preconcebida, los estudiantes aprendían a observar sus posibilidades y a diseñar a partir de ellas.
Más de un siglo después, esa forma de pensar sigue siendo sorprendentemente vigente. Hoy, cuando hablamos de diseño sostenible, una de las preguntas más importantes vuelve a ser la misma: ¿conocemos realmente los materiales con los que diseñamos?
¿De dónde provienen? ¿Cómo envejecen? ¿Cuánto tiempo pueden durar? ¿Es posible repararlos o reutilizarlos? ¿Qué ocurre con ellos cuando termina su vida útil?
La Bauhaus no hablaba de sostenibilidad en el sentido actual. Pero su insistencia en comprender los materiales antes de diseñar sigue siendo una lección vigente para quienes buscan crear objetos más conscientes y duraderos.
*Foto: Estudiantes de la Bauhaus durante un ejercicio de experimentación con materiales, ca. 1927–1928. Fotografía atribuida a Edmund Collein. (Getty Research Institute)*