03/08/2026
PARTE 2 CASO RAFAEL PACHECO- EL TESTIMONIO QUE QUISIERON BORRAR - LA VERSIÓN DEL CONTROLADOR ENRIQUE DE KRESHI
Yo he escuchado a cientos de pilotos en pánico. Sé cuando un piloto está mintiendo, cuando está perdido y cuando está a punto de caer.
Lo de Rafael Pacheco no fue nada de eso.
Soy Enrique de Kreshi, controlador aéreo de Acapulco. Lunes 21 de junio de 1976, 9:05 am.
Estaba haciendo mi turno normal cuando en el radar secundario apareció un eco que no debía estar ahí. Una Cessna 150, matrícula XB-ZOX, volando errática sobre la bahía, a 8,500 pies. Entrando sin plan de vuelo.
Le marqué por la frecuencia de emergencia 121.5. Normalmente nadie contesta ahí a menos que esté en emergencia real.
Me contestó un joven. Su voz... nunca se me va a olvidar. No era la voz de un piloto. Era la voz de un niño de 10 años que se acaba de perder en un mercado. Temblaba.
"Mayday, Mayday, soy el 82, soy el 82, ¿dónde estoy? ¿dónde estoy?"
Le pregunté su posición. No sabía. Le pregunté su combustible. Me dijo "no sé, no sé". Le pregunté su procedencia. Me dijo "Chimalhuacán, Chimalhuacán". Yo pensé que estaba drogado o loco. De Chimalhuacán a Acapulco en una Cessna 150 es imposible en ese tiempo.
Le ordené aterrizar en la pista 10. Le fui dando vectores.
Y ahí fue cuando pasó.
Cuando estaba a 5 millas para aterrizar, su voz cambió. De golpe. No fue gradual. Fue como si alguien le hubiera quitado el micrófono de la mano.
La voz que se escuchó después no era humana. O sí, pero no era de él. Era grave, pausada, como si cada palabra pesara 100 kilos. Y tenía un eco. Un eco que no era de la radio. Era como si hablaran dos voces al mismo tiempo.
Dijo: "LO ESTAMOS UTILIZANDO A EL COMO SI FUERA UN MICROFONO".
Yo me quedé congelado. Mi compañero, Arturo, que estaba a mi lado, me agarró del brazo.
Yo, por protocolo, le pregunté en inglés: "Who are you? Where are you from?".
Y esa cosa me contestó en inglés perfecto. Con un inglés mejor que el mío. Me dijo: "WE ARE FROM MANY LIGHT YEARS AWAY. WE ARE THE SAME AS YOU".
Le pregunté en alemán, porque yo había estudiado alemán en la escuela. Le dije "Woher kommst du?". Y me contestó en alemán también. Fluido.
Rafael Pacheco no sabía inglés. Era un estudiante de 20 años de una escuela humilde de aviación. No hablaba ni inglés básico. ¿Alemán? Menos.
Lo más aterrador no fue lo que dijo. Fue cómo lo dijo.
Mientras esa voz hablaba, de fondo se escuchaba a Rafael llorando. Como si estuviera ahí, escuchando lo que decían usando su boca, pero sin poder hacer nada. Como un pasajero dentro de su propio cuerpo.
Cuando terminó el mensaje, de golpe regresó su voz de niño. Gritando: "¡Ya me soltaron! ¡Ya me soltaron! ¡Los veo! ¡Están aquí a mi lado!".
Y luego silencio. Por 10 segundos. Después solo su respiración.
Logró aterrizar. De milagro. Rebotó dos veces en la pista. Casi se sale.
Cuando bajé de la torre corriendo para verlo, ya lo tenían los militares. Estaba blanco, como un papel. No me reconoció. Le pregunté "¿eres Rafael?". Y me dijo "¿quién es Rafael?".
Estuvo así 15 minutos, sin saber quién era.
Esa grabación se la quedó la Secretaría de Comunicaciones. A nosotros nos hicieron firmar un papel de confidencialidad. Nos dijeron que si hablábamos nos quitaban la licencia.
Yo guardé una copia en un cassette. La tuve escondida 20 años.
Esa noche no dormí. Porque cuando esa voz dijo "USTEDES NO ESTÁN SOLOS", yo sentí que no me lo decía a mí. Se lo decía a todos. Y que alguien, en algún lugar, sí lo escuchó.
Yo estuve ahí. Yo lo escuché. Y no fue Rafael.