11/01/2026
⚠️‼️ ESCÁRCEGA || CABILDO CONVIERTE LA AUSTERIDAD EN ABUNDANCIA (SOLO PARA ELLOS)🐀
Fuente: .- En Escárcega, la “Cuarta Transformación” parece haber encontrado su verdadera vocación: transformar sueldos modestos en cheques dignos de ejecutivos corporativos. Y todo gracias a la creatividad de su alcalde, Juan Carlos Hernández Rath, quien pasó de confundir a la he***na de la Independencia con un comediante de televisión, a convertirse en el protagonista de un chiste mucho más caro: duplicar su salario.
De 46 mil pesos mensuales, el Edil decidió que merecía casi 95 mil. Porque claro, después de semejante lapsus histórico, ¿qué mejor premio que un aumento de más de 48 mil pesos al mes? La lógica es impecable: si uno se equivoca en público, se compensa en privado… con dinero público.
Pero Hernández Rath no quiso reírse solo. Los regidores y síndicos también se subieron al escenario del humor presupuestal y duplicaron sus ingresos. Los regidores pasaron de 27 mil a 56 mil pesos mensuales, mientras los síndicos se alinearon con aumentos similares. El resultado: un incremento anual de más de 4 millones de pesos solo en sueldos adicionales.
La austeridad republicana, esa bandera que Morena ondea con tanto fervor, en Escárcega se traduce en una versión tropical: “austeridad para el pueblo, abundancia para el Cabildo”. Porque mientras los ciudadanos lidian con calles en mal estado, servicios deficientes y necesidades básicas sin atender, sus representantes se aseguran de que al menos ellos vivan cómodos.
El chiste que paga el pueblo
Lo más irónico es que todo esto se aprobó con el voto de quienes también se beneficiaron. Es como si en una fiesta cada invitado decidiera servirse doble pastel y luego pasara la cuenta al vecino. Y claro, el vecino en este caso es la ciudadanía.
En números fríos, el gasto anual en sueldos de apenas 11 funcionarios asciende a casi 8 millones de pesos. Una cifra que, en cualquier otro contexto, podría destinarse a infraestructura, programas sociales o servicios públicos. Pero aquí, la prioridad es clara: primero el bolsillo de los gobernantes, después —si acaso— el pueblo.