25/02/2021
Un día despertamos y sin avisar, llego al mundo algo que cambió radicalmente nuestro estilo de vida, para muchos fue una desgracia y para otros una mina de oro, esto de lo que habló es la pandemia del covid-19.
No me centrare en lo que el virus representa como enfermedad ya que en todos lados se habla de eso. En esta ocasión abordaremos el tema desde un punto de vista comercial a nivel local.
En mi municipio ubicado en el Estado de México, muchos negocios tuvieron que cerrar sus puertas para evitar la propagación del virus, al igual que, distintos servicios desaparecieron o cambiaron su forma de operar. Esto orillo a las personas a buscar nuevas maneras de vender, para no quedarse sin percibir ingresos.
Una de estas innovaciones fue, emplear las redes sociales para ofrecer, intercambiar y vender sus productos o servicios. En un principio estas plataformas ya habían desarrollado apartados especiales dentro de sus aplicaciones para compra-venta, pero no fue hasta la pandemia cuando los usuarios explotaron estas herramientas e incluso no sólo las herramientas si no los perfiles personales se convirtieron en microempresas.
La necesidad de comercializar obligó a muchas personas a ocupar sus redes personales como perfil de ventas para ofrecer entre sus conocidos una amplia variedad de productos y servicios, y fue aquí donde el e-commerce llegó hasta el último eslabón de la cadena de comercio, la venta personal.
Esto dio pauta a ampliar la posibilidad de optimizar los perfiles en redes sociales para utilizarlos como un lugar en Internet en el cual las personas podían ofrertar sus productos y así fue como surgieron las entregas a domicilio, los embalajes decorados, la mejora en atención al cliente, etc.
Sin querer las personas empezaron a emplear los principios que rigen al e-commerce, como una herramienta para vender. y de esta manera se revolucionaron a nivel local las ventas por Internet.
Poco tiempo después surgieron nuevas necesidades en este canal de venta, como la demanda de diseño gráfico, fotografías de calidad, incluso videos, reseñas de influencers locales,en fin, un plus que llamara más la atención de los posibles clientes para comprar los productos.
Fue así como las ventas locales en redes sociales crearon la necesidad de optimizar el contenido digital, demandando calidad en las publicaciones, fotos, embalajes, publicidad, etc.
Y aunque este canal a nivel Estado de México aún se encuentra en crecimiento, poco a poco los emprendedores y pequeños empresarios se dan cuenta de la importancia que tiene desarrollar un buen contenido para que las personas puedan comprar sus productos o servicios.