17/05/2026
Entré a la parroquia de San José y esto fue lo que hallé.
J Guadalupe Pérez/ HojaDeRutaMx
Texto y fotos.
Entré a la parroquia de San José en Tlaxcala, además de las visibles huellas de humedad reciente en la cúpula de la nave central, esculturas de madera mutiladas, sin rostro, sin manos y lo más penoso de todo me tocó padecer la presencia de un agente de policía que se volvió en acoso y finalmente en prohibición que impidió realizar mi labor informativa.
Desde los primeros minutos luego del terremoto, conocí las afectaciones que provocó el sismo de 7.1 en la escala de Ritcher, aquel 19 de septiembre del 2017, ya que me encontraba muy cerca del sitio y tuve oportunidad de conocer de primera mano los daños ocurridos luego del sismo, cuando aún el polvo permanecía en el aire y en las personas era visible el nerviosismo y el gesto de susto por ver afectado este edificio muy querido no solo por la filigresia tlaxclateca.
Luego vino el proceso para diagnosticar daños y proponer soluciones, y para este caso en particular, en ciertas áreas se requirió no solo restaurar sino reconstruir, como el caso de la bóveda del coro que quedó con un enorme boquete al caerle el pesado cupulin de la linternilla que remata la torre del campanario.
En Tlaxcala, además de la parroquia también sufrieron daños el templo de San Francisco de Asís, en Tepeyanco, y la Basílica de Ocotlán, que fueron catalogados con afectación severa, dentro de los 136 inmuebles registrados con daños en el estado, según refiere el INAH en su sitio oficial.
Vino así el cierre del templo a la filigresia, al interior se retiraron piezas para su resguardo, y... se supone que se repararían las múltiples grietas que aparecieron en muros y bóvedas, años después, y por lo que se observa a simple vista, no se realizó como debería.
Más de diez años han pasado desde esa fatídica fecha, los trabajos de restauración se realizaron al interior y al exterior, era impresionante mirar a nuestra querida parroquia rodeada por interminables andamios, un ejército de trabajadores hacian creer que se estaba trabajado, ahora y por lo visto, se infiere que se dedicaban a otros temas, mientras se aplicaban millonarios recursos provenientes de fondos federales.
Dos años han transcurrido desde la apertura en marzo del 2024 cuando con bombo y platillo el templo reabrió sus puertas, en realidad es poco tiempo para ver que las reparaciones dejan mucho que desear, pues aparecen en el mismo sitio en que estaban desde hace años.
Mi formación como antropólogo social y periodista titulado, con cerca de tres décadas trabajando para distintos medios y agencias del país e internacionales, y sobre todo, la constante cobertura periodística de hechos relacionados con la cultura y la sociedad, me permiten hablar con autoridad del tema.
Pero, ya sea como periodista, como antropólogo o como simple ciudadano, me resulta difícil comprender las razones que les lleva a mentir sobre un tema sensible como lo es patrimonio cultural e histórico de la ciudad y el estado.
En seguida, es preocupante que la misma compañía que se encargó de los trabajos de consolidación e impermeabilización de bóvedas, es el mismo que actualmente está trabajando en las parroquias de San Felipe Apóstol en Ixtacuixtla y la de Ntra Señora Santa Ana en Chiautempan.
No resulta ocioso comentar el hecho de que desde que ingresé al edificio, un agente policiaco que nunca se identifico y en el pecho apenas se podía leer una cinta bordada que decía Policía Estatal, se dedicó a "acompañarme muy de cerca" y casi impide que tome fotos.
Ese "agente" puso pies en polvorosa cuando se le preguntó si había aprobado su examen de control y confianza o de plano estaba usurpando funciones, ya no dijo nada más, simplemente se dió la vuelta y se fue.
Más de treinta años en cobertura periódica y por primera vez me prohíben hacer fotos y registrar lo que pasa, en mi propio estado y de mi patrimonio cultural.
Si bien este no es el sitio para buscar culpables y tratar de averiguar de dónde provienen esas indicaciones, por qué de alguna manera ya se sabe de donde vienen, lo que si resulta necesario es exigir mayor transparencia en estás obras que tienen que ver con el patrimonio histórico y cultural de la entidad.
Lo ideal seria contar que las autoridades administrarán bien el recurso e hicieran bien y a tiempo su trabajo.
Exigir empatía hacia la población, sería mucho pedir en estos tiempos en que parece que lo importante es el próximo proceso electoral y no lo que está afectando a la ciudadanía y su patrimonio.
De cualquier manera, esperemos que nos informen de manera transparente que está pasando con nuestro patrimonio.