Dr. Julio C. Rodríguez López

Dr. Julio C. Rodríguez López Dr. Julio C. Rodríguez López, médico de la conducta, consultor en seguridad ISO 31,000, AI consulting, LLM expert.

Gran Canciller Supremo Consejo de la republica mexicana.

24/09/2026

Esto es lo que hacemos los verdaderos masones, con una intención que supera a la humanidad misma. Con un TAF a mis QQ:. HH:. de Alem en Argentina.

video parte 2 : El origen de los animales

23/09/2026

Esto es lo que hacemos los verdaderos masones, con una intención que supera a la humanidad misma. Con un TAF a mis QQ:. HH:. de Alem en Argentina, a los que no tienen idea el amor fraterno que les tengo.

video parte 1: Animales recuperados.

Además de los niños héroes, otros también dieron su vida por lo justo!
14/09/2026

Además de los niños héroes, otros también dieron su vida por lo justo!

El Batallón de San Patricio y la enseñanza masónica.

Primero conviene precisar el hecho histórico. Los San Patricios no combatieron en Chapultepec el 13 de septiembre de 1847. Su gran combate final había ocurrido semanas antes, el 20 de agosto, en Churubusco, donde muchos fueron capturados. Entre el 10 y el 13 de septiembre varios fueron ejecutados por el ejército estadounidense como desertores. El propio INAH documenta que 50 de los capturados fueron sentenciados a muerte.

La mañana del 13 de septiembre, mientras se desarrollaba la batalla de Chapultepec, un grupo permaneció con la soga al cuello esperando la caída del Castillo. La ejecución se hizo coincidir con el momento en que la bandera estadounidense fue izada sobre Chapultepec. Ese mismo día, mexicanos defendían el Castillo en condiciones de enorme inferioridad numérica; el INAH señala poco más de 800 defensores frente a más de 7,000 atacantes.

Desde una lectura masónica —sin afirmar que el Batallón de San Patricio fuera una organización masónica— encontramos cinco grandes enseñanzas.

La primera es que la conciencia está por encima de la obediencia ciega. El masón aprende disciplina, pero no servilismo, ya que juramento no convierte al hombre en instrumento sin voluntad, en Los San Patricios tuvieron que escoger entre continuar obedeciendo al ejército al que pertenecían o seguir aquello que consideraban moralmente correcto.

Históricamente su decisión puede analizarse como deserción, insubordinación o solidaridad; iniciáticamente plantea una cuestión distinta: ¿qué hace un hombre cuando la orden recibida contradice aquello que su conciencia considera justo?

Ahí aparece el verdadero libre albedrío, ya que masón no recibe Luz para dejar de pensar, sino precisamente para asumir la responsabilidad de sus decisiones.

La segunda enseñanza es la fraternidad por encima de las fronteras; Muchos San Patricios eran inmigrantes irlandeses y europeos, predominantemente católicos, que terminaron identificándose con una población mexicana con la cual percibían vínculos religiosos y humanos. Las investigaciones históricas también señalan el contexto de discriminación antiirlandesa y anticatólica que existía entonces dentro de Estados Unidos.

Masónicamente esto recuerda algo fundamental: antes que mexicano, irlandés, estadounidense, rico, pobre, de cualquier religión, gobernante o soldado, existe el ser humano.

Las fronteras pertenecen a los Estados; la fraternidad pertenece a la humanidad.

La tercera es que permanecer fiel a los principios tiene un precio y es aquí donde encuentro quizá la enseñanza más profunda. Resulta sencillo defender valores cuando hacerlo no representa ningún costo. El verdadero carácter aparece cuando conservar la palabra, la dignidad o la conciencia implica perder posición, comodidad, prestigio e incluso la vida.

Los San Patricios sabían qué podía ocurrirles si eran capturados. Después de Churubusco, numerosos integrantes fueron ahorcados, mientras otros fueron azotados y marcados como desertores.

En lenguaje iniciático:

No es el mandil el que hace al Masón; es aquello que está dispuesto a perder antes que traicionarse a sí mismo y a sus hermanos.

La cuarta enseñanza es la tolerancia, ya que en este episodio demuestra lo peligroso que resulta convertir diferencias religiosas, nacionales o ideológicas en razones para negar dignidad al otro. La Masonería enseña precisamente lo contrario: nadie posee el monopolio absoluto de la verdad, nadie.

Por eso el San Patricio puede transformarse simbólicamente en una figura extraordinaria: el extranjero que reconoce como hermano al hombre que oficialmente debería considerar enemigo.

Y todavía existe una quinta enseñanza vinculada específicamente con aquel 13 de septiembre.

Mientras unos hombres morían colgados contemplando Chapultepec, otros morían defendiendo el Castillo. Distintos orígenes, distintas historias, pero una misma cuestión: la fidelidad a aquello que cada uno había decidido defender.

Ahí el 13 de septiembre adquiere una lectura iniciática extraordinaria.

El Castillo puede representar nuestro Templo Interior.

El ejército que asciende por el cerro representa las presiones externas.

Los San Patricios representan la conciencia que se niega a ser sometida.

Y quienes permanecieron defendiendo Chapultepec representan la determinación de sostener aquello que se considera sagrado aun cuando materialmente todo parece perdido.

Por eso, si tuviera que condensar la enseñanza masónica del Batallón de San Patricio en una sola frase para una plancha, escribiría:

“El hombre verdaderamente libre no es aquel que jamás recibe órdenes, sino aquel cuya conciencia permanece tan elevada que ninguna orden puede obligarlo a cometer aquello que considera injusto.”

Y agregaría una segunda, todavía más masónica:

“El 13 de septiembre nos recuerda que las banderas pueden separar a los hombres; la conciencia, la dignidad y la fraternidad pueden volverlos hermanos.”

Gran logia del estado de Chiapas
Gran oriente nacional mexicano
Valles y campamentos de perfección.
Supremo Consejo de la Republica Mexicana.

El GADU me mandó un ángel!Hay encuentros que se programan en una agenda y otros que, por alguna razón que uno no alcanza...
12/09/2026

El GADU me mandó un ángel!

Hay encuentros que se programan en una agenda y otros que, por alguna razón que uno no alcanza a comprender del todo, parecen haber sido escritos mucho antes de que sucedan. Mi encuentro con el Licenciado y Doctor Juan Cruz Fernández, en Buenos Aires, Argentina, pertenece a esa segunda clase.

Llegué a Buenos Aires pensando que sería una visita más, una de esas jornadas que se incorporan a la memoria entre aeropuertos, calles, cafés y conversaciones. Sin embargo, la vida o quizá esa arquitectura invisible que algunos llamamos destino y otros Providencia, tenía preparada una circunstancia distinta.

Allí apareció Juan Cruz Fernández.

Abogado, especialista en derechos humanos, estudioso de la condición humana y masón de convicciones estoicas. Un hombre joven, de complexión delgada, casi en contraste con la dimensión de su espíritu, porque existen personas a quienes el cuerpo parece quedarles pequeño para contener todo aquello que llevan dentro.

Mi hermano Juan Cruz es una de ellas.

No hizo falta demasiado tiempo para comprender que detrás de su serenidad existía una fortaleza construida con disciplina, pensamiento y una particular manera de mirar la vida. La filosofía estoica enseña que el verdadero dominio no consiste en controlar el mundo, sino en aprender a gobernarse a uno mismo; y en él pude reconocer algo de esa antigua enseñanza.

No la repetía como una frase aprendida. La vivía.

En nuestra conversación apareció naturalmente la Masonería. No como colección de títulos, grados o ceremonias, sino como aquello que debería ser siempre: una escuela del carácter.

Porque existen hombres que llevan símbolos sobre el pecho y existen otros que terminan convirtiéndose ellos mismos en símbolo.

Mi Q:. H:. Juan Cruz me recordó que la verdadera iniciación ocurre cuando el conocimiento modifica la conducta; cuando la tolerancia deja de ser discurso y se convierte en actitud; cuando la fraternidad deja de ser palabra y se transforma en presencia.

Buenos Aires fue entonces mucho más que una ciudad, sus calles, su arquitectura, sus cafés y ese aire profundamente intelectual que todavía sobrevive en algunos rincones se convirtieron en el escenario de un encuentro que para mí tuvo algo de mágico y, me atrevería a decir, algo de divino.

Porque algunas personas llegan a nuestra vida exactamente cuando deben llegar. No antes. No después. Exactamente en ese instante.

Y quizá eso fue lo que ocurrió aquellos días, dos caminos provenientes de lugares distintos terminaron cruzándose en Argentina para compartir conversación, pensamiento y fraternidad. Uno comprende entonces que la distancia geográfica puede ser enorme y, sin embargo, la distancia espiritual entre dos personas puede desaparecer en pocos minutos.

Hoy existe además una razón especial para recordar aquel encuentro: el cumpleaños de Juan Cruz Fernández.

Y más que felicitarlo, quiero agradecerle su tiempo, su conversación, su generosidad, su manera de escuchar, su permanente defensa de la dignidad humana, y especialmente, esa extraña virtud que poseen algunos seres humanos: la capacidad de hacer sentir al otro que el encuentro no fue casual.

Querido hermanito Juan Cruz:

La vida te hizo de complexión delgada, quizá porque necesitaba compensar el tamaño extraordinario del corazón que decidió colocarte dentro.

Conserva esa disciplina estoica.
Conserva tu vocación por los derechos humanos.
Conserva esa inquietud intelectual que obliga al hombre a seguir aprendiendo.

Y conserva, sobre todas las cosas, la humildad de quien comprende que el conocimiento verdadero nunca termina.

En Masonería solemos hablar de construir templos, pero con el tiempo uno descubre que los templos más importantes no están hechos de piedra, se construyen con amistad, con lealtad, con conocimiento, con juramentos y con fraternidad.

De Buenos Aires, recuerdo la certeza de haber conocido a uno de esos seres extraordinarios que llegan discretamente a nuestra vida pero terminan ocupando un lugar enorme en nuestra memoria.

Feliz cumpleaños, Lic. Juan Cruz Fernández.

Que el Gran Arquitecto del Universo ilumine siempre tu camino, fortalezca tu carácter y permita que ese corazón inmenso continúe haciendo aquello para lo que claramente fue destinado: servir, construir y dejar huella.

Porque algunas amistades nacen con los años, otras misteriosamente, parecen reconocerse desde el primer instante.

06/09/2026

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Se feliz con lo que tienes!

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