03/09/2026
DESCONFIAMOS DEL CHOLO Y EL FIFÍ ESTÁ PEOR
Muchas veces desconfiamos del tatuado, del que viste “como cholo”, del que viene de un barrio humilde o simplemente de quien no tiene apariencia de dinero. Pero al hombre bien vestido, con negocios, viajes y una vida aparentemente exitosa, hasta le damos nuestra confianza más rápido.
Eso es parte de lo que ha llamado la atención en el caso de Diego Sebastián Rosen, socio del tecladista Jonathan Meléndez. En fotografías aparecía como un empresario de buena posición, bien vestido y con una vida que, desde afuera, podía parecer completamente normal.
Hoy está detenido y señalado por el as*****to de Jonathan, su esposa embarazada, su pequeña hija y una trabajadora del hogar, después de un conflicto económico que, según versiones periodísticas, estaría relacionado con 300 mil pesos.
Pero hay todavía más. Tras conocerse su detención comenzaron a resurgir denuncias en redes sociales de personas que desde meses atrás lo señalaban por supuestos fraudes relacionados con rentas vacacionales en lugares como Valle de Bravo y Acapulco. Una de las acusaciones hablaba de cerca de medio millón de pesos y otras personas también han denunciado cantidades importantes.
Eso sí: una cosa es que existan esas denuncias y otra afirmar que todo el dinero que mostraba fuera producto de estafas; hasta ahora eso no está acreditado públicamente.
La reflexión sigue siendo la misma: la maldad no tiene uniforme ni clase social. No todos los que parecen peligrosos lo son, y a veces quien luce más “respetable” puede esconder una historia que jamás imaginaríamos.