22/12/2025
*Chocolatadas que no llegan a todos*
Cada diciembre se multiplican las actividades solidarias promovidas por diversas instituciones públicas. Fotografías, comunicados y discursos oficiales dan cuenta de una aparente voluntad de apoyo social. Sin embargo, detrás de esa imagen persiste una realidad incómoda: "Los niños de la calle", continúan siendo los grandes olvidados, pese a que el Estado dispone de infraestructura adecuada, locales amplios, presupuesto asignado y personal que percibe sueldos estables.
Resulta contradictorio que, existiendo espacios públicos capaces de albergar actividades inclusivas, no se priorice el agasajo a los menores que viven en situación de abandono. Niños expuestos al hambre, al frío y a la indiferencia cotidiana, para quienes un "chocolate o un panetón", no representan un simple gesto simbólico, sino un raro momento de alegría y reconocimiento. No se trata solo de una chocolatada, sino del derecho a una infancia digna.
A esta deuda social se suma otra realidad menos visible pero igualmente dolorosa: la situación de los hijos de los artistas. Hijos de poetas, escritores, pintores, actores y creadores en general, cuyos padres han dedicado su vida a enriquecer la cultura y la identidad Lambayecana y del país, pero que muchas veces sobreviven en condiciones de precariedad. Para no pocos de ellos, la falta de ingresos estables hace imposible incluso adquirir un chocolate o un panetón en fechas festivas.
La cultura suele ser celebrada en ceremonias y homenajes, pero olvidada en la práctica social. Se aplaude al creador, pero se ignora la realidad económica de su familia. Sus hijos crecen invisibles para las políticas públicas y al margen de cualquier acción solidaria.
En este contexto, surge una pregunta ineludible: ¿qué hace la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque (DDC–LAM), que cuenta con un espacio adecuado, mueblería, buena infraestructura y con artistas que podrían aportar solidariamente, para agasajar a los niños de la calle y a los hijos de los propios creadores empobrecidos?
¿Dónde están el Gobierno Regional de Lambayeque, la Municipalidad Provincial de Chiclayo y los demás órganos del Estado cuando se trata de abrir sus puertas a la niñez olvidada?
No faltan recursos ni talento humano; lo que falta es voluntad política y sensibilidad social. El arte y la cultura no pueden permanecer encerrados en salas bien amobladas mientras, afuera, los niños esperan un gesto mínimo de humanidad. Atenderlos no es caridad: es una obligación ética de quienes administran recursos públicos.
La niñez de la calle y la niñez del arte no pueden seguir esperando. El silencio institucional también es una forma de abandono. La indiferencia también es violencia social.
José Cossío
Periodista y Gestor Cultural. (22/12/2025).