03/01/2026
En el tiempo del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, tres sabios de Oriente, conocidos como los Santos Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar—, movidos por la fe y guiados por la estrella, emprendieron un largo camino hasta Belén.
Postrados ante el Niño Dios, le ofrecieron oro, incienso y mirra, reconociéndolo como Rey, Dios y Redentor.
Adoraron al Mesías hecho carne y, obedientes a la voluntad divina, regresaron a sus tierras anunciando la gloria del Salvador.
La enseñanza del relato de los Reyes Magos nos recuerda que quien busca a Dios con un corazón sincero siempre lo encuentra.
Los Magos dejaron seguridades, recorrieron largos caminos y ofrecieron lo mejor que tenían, enseñándonos que la fe exige entrega, humildad y obediencia a la voluntad divina.
Su ejemplo nos invita a reconocer a Cristo como Rey de nuestra vida y a poner nuestros dones al servicio del amor, la verdad y la salvación.
Lic. Pedro Tito Calizaya
(El Padrecito)