17/02/2026
El Espejismo de la Identidad: Cuando la Tecnología nos Aleja de lo Humano.
Por: Ivan Viera
En la era de la hiperconectividad, donde la realidad parece ser un lienzo maleable al gusto del consumidor, ha surgido un fenómeno que desafía no solo la lógica biológica, sino el sentido común más elemental: los therians. Bajo este término, un creciente número de individuos afirma poseer una identidad espiritual o psicológica de animal, adoptando comportamientos que van desde el aullido hasta el uso de accesorios que pretenden emular una naturaleza que simplemente no les pertenece.
Como sociedad, hemos pasado de la búsqueda de la excelencia humana al refugio en la fantasía irracional. Ser un therian no es una evolución de la personalidad; es un síntoma de una desconexión profunda con la realidad tangible. Al intentar "identificarse" como lobos, gatos o aves, estos grupos no hacen más que evidenciar una crisis de identidad que prefiere la máscara de la bestia antes que la responsabilidad de ser humano.
Esta tendencia no nace en el vacío. Se gesta y se propaga en el ecosistema digital, donde los algoritmos alimentan cámaras de eco que validan cualquier excentricidad por absurda que sea. Es aquí donde las palabras de Albert Einstein resuenan con una fuerza profética y aterradora:
“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad; el mundo solo tendrá una generación de idiotas”.
Ese día parece haber llegado. La tecnología, que debería ser una herramienta para alcanzar las estrellas y descifrar los misterios de la ciencia, está siendo utilizada para retroceder hacia un atavismo ficticio. Cuando las redes sociales priorizan el "sentimiento" subjetivo por encima de la verdad objetiva, perdemos el norte.
No podemos llamar "progreso" a la validación de un delirio colectivo. Una sociedad que permite que sus miembros renuncien a su condición humana para abrazar una identidad animal, bajo el pretexto de la libertad de expresión.
Continúa.