08/12/2026
NADIE SE ESCAPA. NI JOSIMAR EVORA DÍAS
¿Usted sabía dónde queda la República de Cabo Verde? ¿Sabía que es un país insular ubicado en la parte occidental de África? ¿Sabía que Josimar Evora Días no es electricista y que llegó a jugar profesionalmente hasta los 25 años, porque tuvo que combinar la manera de ganarse la vida con el trabajo y las prácticas de su deporte favorito?
Yo tampoco.
Tampoco sé mucho de fútbol. Solo disfruto las competencias mundialistas, como lo hago con los Juegos Olímpicos: gente cuyas carreras están cargadas de disciplina, consistencia, responsabilidad y perseverancia. Pero en el caso de Josimar, el portero que deslumbró con su desempeño en el Mundial de la FIFA 2026, hay algo más que me llamó la atención.
Evora Días se convirtió en una de las figuras más queridas y, en medio de una crisis de valores y de la reproducción de antivalores que se venden como pan caliente por las aceras de las redes sociales, agregó algo que vale la pena rescatar: humildad, sencillez y coherencia.
“Vozinha” es el nombre que muchas personas reconocen ahora a partir de la Copa Mundial de Fútbol 2026, especialmente quienes siguen este deporte. Pero para mí también es un fenómeno comunicacional que vale la pena observar desde otra perspectiva.
Esta vez, la lección que rescato está relacionada con la cantidad de publicaciones que circulan en las plataformas y aplicaciones digitales con información especulativa, difamatoria, manipulada, engañosa, con calificativos peyorativos, crueles y hasta discriminatorios.
Es vital que, como lectores y espectadores, tengamos presente que cuando deslizamos la pantalla de nuestro dispositivo estamos expuestos a una hiperinformación que puede aturdirnos. Y mucha gente termina creyendo lo que alguien publica sin preguntarse de dónde viene esa información.
Todo proceso comunicativo tiene una fuente de origen. Si no conocemos esa fuente, lo que tenemos puede ser especulación, opinión, percepción o criterio personal. Por ahí recopilé algunas frases de personas con miles de seguidores en redes sociales: “Medio agrandado o un poquito agrandado”. “El tipo hizo un buen partido, pero sigue teniendo 40 años”.
Todo esto surgió alrededor de Josimar Evora Días, una figura pública cuya historia quizás sea una de las más atractivas de este Mundial.
¿Por qué? Porque sentimos que “es de los nuestros”. Los chavalos y las chavalas de nuestro país -que nadie conoce en el mundial de futbol- pueden soñar con alcanzar sus sueños deportivos, profesionales, empresariales, sociales. En fin, una historia de inspiración para nuevas generaciones.
Porque nos recuerda que la edad no necesariamente define la calidad de un deportista, ni de una persona en ninguna otra profesión. Y porque detrás de una figura pública también existe una persona con una historia que no siempre conocemos, pero también puede ser inventada.
Los medios de comunicación tradicionales -con quienes trabajaba en mi rol de relacionista pública- solían emitir información después de un proceso periodístico: equipos de reporteros, fotógrafos, camarógrafos y conductores que acudían a las fuentes para investigar, contrastar y publicar.
Es cierto que ese modelo cambió. Pero incluso cuando las dinámicas de comunicación cambian, todavía existen políticas editoriales y profesionales que pueden aportar algo que hoy parece escasear: curación ética y verificación de datos. Es lo que necesitamos para confiar.
Entonces, ¿cómo se despejaron todas las especulaciones sobre el retraso de la llegada de Vozinha a Chile? Como antes: con una conferencia de prensa. Y es precisamente ahí donde aparece la versión de la figura pública. Vozinha, una vez más, manejando de manera coherente su imagen personal y su imagen como figura pública del fútbol contemporáneo, nos dejó una respuesta que, por sencilla, resulta impactante para mí:
“Presión es cuando no tienes nada para comer”. Y explicó también que tenía asuntos pendientes que resolver, entre ellos dejar sus pagos en orden y asegurar el nuevo hogar de su mascota.
Mientras tanto, nosotros seguimos a merced de los editores invisibles de las diferentes redes sociales. Los que deciden qué debemos ver y qué consideran que no vale la pena mostrarnos. Porque lo que interesa es engancharte, hacer viral el contenido y generar controversia. Y, muchas veces, conseguirlo a través de la especulación, difamación y el engaño.
Es una estrategia que puede favorecer a creadores de contenido sin ninguna pizca de responsabilidad sobre lo que publican ni sobre las consecuencias que puede generar lo que dicen. Independientemente de los cambios en el flujo de información y en las formas de viralización, hay algo que no debería cambiar:
Investigar antes de creer. No creer todo lo que aparece en nuestra pantalla. Preguntarnos quién lo dijo, de dónde salió, cuál es la fuente y si alguien verificó esa información. Porque nadie se escapa de la desinformación. Ni siquiera Josimar Évora Días.
Y nosotros tampoco deberíamos escapar de nuestra responsabilidad como consumidores de información. Usted puede marcar en las publicaciones y a sus creadores NO ME INTERESA.