27/01/2026
Mi primer mentor
Publicidad fue una de mis primeras materias en la universidad, cuando estudiaba Comunicación Social. Junto a Locución, fueron las clases que hicieron que me enamore de mi profesión.
Al finalizar ese semestre —el primero— hablé con mi profesor de publicidad y le pregunté si podía trabajar en la agencia donde él también trabajaba.
Me dijo que no había presupuesto (qué novedad), pero que necesitaba un redactor creativo.
Sin dudarlo ni un segundo le respondí:
—¡Yo, profe! No importa que no me pague.
Después de tres meses sin paga, fui contratada. Y me quedé nueve años en ese lugar que fue mi casa profesional, donde encontré a mis dos primeros mentores y donde descubrí mi norte.
Mi profesor, que ahora era mi jefe, era un hombre con una pasión inmensa por la publicidad: rígido, estricto con la norma, la redacción y la creatividad.
Cuando leía mis guiones y la idea le parecía poco original, me miraba a los ojos con una frialdad que rozaba la insensibilidad y decía:
—Esto lo piensa cualquiera. Haga otra opción.
Yo me enfurecía. Me frustraba.
Pero seguía intentando… hasta que salía una idea creativa, alineada al brief del cliente y, sobre todo, a la conceptualización publicitaria.
Y ni hablar si encontraba un error ortográfico.
En esa época las campañas se escribían a mano, directamente sobre papel. Solo cuando estaban “redondas”, las pasábamos a limpio en máquinas de escribir. Sí… las computadoras apenas estaban apareciendo. Mi primera máquina fue una Apple Macintosh.
Él me enseñó resiliencia, eficiencia, compromiso.
A administrar la pasión.
A saber cuándo “poner toda la carne en el asador”… y cuándo simplemente jugársela.
Sé que no solo marcó mi vida, sino la de muchos alumnos y colegas. Y sobre todo, plantó bases profesionales en una ciudad que recién comenzaba a crecer empresarialmente: Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Su nombre significa muchísimo para mí. Sin duda, yo lo hubiera seguido profesionalmente hacia donde él hubiera ido.
Lamentablemente, terminó su contrato y regresó a su país, Chile.
Estoy segura de que si él hubiera sido consciente del impacto que tuvo en una sociedad en formación, habría desarrollado su marca en base a su Reputación Personal y construido un imperio en la publicidad.
Él es Alberto Muñoz.
Hoy quiero honrar lo que me enseñó, lo que representó en mi vida, y esperar que algún día pueda leer esto.
Porque la Gestión de Reputación Personal es mucho más que marca o visibilidad:
es permanencia a través del significado.
Los nombres, si no se gestionan, se pierden en el tiempo.
Y los legados se diluyen en las nuevas generaciones.
Aquí te dejo una oportunidad para gestionar tu reputación personal…
ahora, que todavía hay tiempo.
👉 https://cemworld.org/
Elena Hurtado (Moss)
̃osresponsables