05/31/2026
** Domingo de Reflexion **
La economía nacional, y especialmente la economía local, ya no es la misma de antes. Eso es completamente comprensible y es una realidad que todos podemos ver.
A pesar de ello, las oportunidades siguen existiendo. Quienes llegamos de fuera, quienes llegamos sin un solo dólar en el bolsillo y comenzamos desde abajo, entendemos que las dificultades no son algo nuevo. Sabemos lo que significa luchar, adaptarse y salir adelante cuando aparentemente no hay opciones.
Dentro de nuestra comunidad existen dos grupos muy distintos. Por un lado, estamos quienes nacimos en otro país, para quienes el inglés no fue ni es nuestro primer idioma, y que tuvimos que aprender a abrirnos camino en una tierra nueva. Por otro lado, están aquellos que son segunda o tercera generación, que nacieron aquí y tuvieron la fortuna de crecer con más oportunidades, más estabilidad y, en muchos casos, una vida más cómoda que la que tuvieron sus padres o la que tuvimos muchos de nosotros.
Siguen siendo hispanos y latinos, sin duda. Sin embargo, una gran parte de ellos crecieron bajo circunstancias muy diferentes a las nuestras e incluso diferentes a las de sus propios padres. Los valores, la ética de trabajo y las enseñanzas que les fueron transmitidas no siempre parecen reflejarse de la misma manera. No sé si esa sea la raíz del problema; todavía intento comprenderlo, obvio no todos venimos de un "ranchito" o de un "pueblo, y no creo que eso sea el problema, pero si la educacion que nos inculcan en casa.
Lo que sí sé es que existen dos frases que he escuchado y vivido personalmente. La primera dice: “El peor enemigo de un mexicano es otro mexicano”. La segunda la escuché cuando recién llegué a este país, hace 27 años: “De quien más debes cuidarte es de tu propia gente”. Y obvio no falta la gente que tienen sueños de "superioridad".
Con el paso del tiempo he conocido personas extraordinarias que contradicen por completo esas frases, pero también he vivido experiencias que me han hecho preguntarme por qué esos dichos siguen repitiéndose generación tras generación. Tal vez la respuesta no está en nuestra nacionalidad ni en nuestras raíces, sino en las decisiones individuales de cada persona y en los valores que decide practicar día a día lo cual dicen mucho de una persona.
Debemos de apoyarnos siempre, y mas siendo latinos e hispanos.
Tenemos que inculcar a nuestros hijos e hijas a siempre ver por sus valores y educación, aprender a tener empatia y siempre ver por los suyos, dice un dicho: "Un dia son ellos, pero otro dia seras TU o los tuyos"