03/02/2024
No estoy buena, soy buena.
Hay días en los que nos comparamos, en el que nos volvemos locas y si, después de viejas, ridículas... Y nos cruzan pensamientos como: ¿Y si me hago las t3t4s? ¿Y si me quito de aquí y pongo allá?
¡Si vale! Eso es normal, todas atravesamos momentos de nuestras vidas en la que nos hacemos conscientes de una cosa: No estamos poniendo viejas... Y se nos va de vista el amor propio y nos vamos a lo superficial, la crisis de los 40 le dicen... ¡Ya estoy vieja para la gracia!
Por eso no dudé en inyectarme amor propio en altas dosis: De pana, no estoy buena, pero soy buena: Buena madre, buena hija, buena hermana, buena en lo que hago, inteligente ¡Soy la mejor!
Tu dirás que mi modestia es poca, pero, y seamos honestas: Si tu no reconoces tus fortalezas ¿De quién esperas el reconocimiento? Y si lo esperas de alguien más, mi consejo es: rescata tu centro y devuélvelo a dónde debe estar: En ti.
Si, envejecemos, y eso no es malo, la crisis de la mediana edad existe y no es un demonio, es una oportunidad para redefinir lo que quieres lograr en lo que te queda de vida... Y quizás es necesario el sacudón para entender que la vida es finita y que tenemos que vivir, reír, amar, llorar, abrazar, besar, hablar, soñar, alcanzar, lograr y dejar huella.
¡Viernes! Sobrevivimos otra semana ¿Qué tal?
Pa'lante gente buena.