10/03/2026
"Necesitas límites mentales. Necesitas no esperar. Necesitas no esperar nada de los demás. Necesitas no traficar con tu dolor. Necesitas orgullo y soledad. Necesitas orden. Necesitas poesía."
-Alejandra Pizarnik.
Hoy leí este texto de Alejandra Pizarnik que me pareció digno de tomar como norte.
Pero después me enfrenté al terror de mi herida: absolutamente innecesaria e inmerecida. Y comprendí que ni por asomo podría darle un marco a mi mente… Porque, a pesar de los buenos pronósticos, es mi tobillo el que me repugna, me duele y me limita.
Tampoco puedo darme el lujo de no esperar nada de los demás. Después de arrastrarme por la casa —de la cama a una silla, de la silla al comedor, bajando las escaleras sentada y subiendo de rodillas como si fuera peregrina llegando al altar de Luján—, después de todo eso, se me cae, pongamos por ejemplo, un lápiz. Y juro que a veces apenas me queda aliento para levantarlo. Necesito que hagan por mí cosas tan básicas que causarían risa en quienes no me hayan imaginado antes con un pitbull -o pitbulloide- masticándome el tobillo.
Y además necesito que me abracen. Que me abracen mucho.
Que me juren que todo va a estar bien, que me sostengan mientras lloro y me alcancen pañuelos. Que me rasquen la espalda y me recuerden que todo pasa.
El orgullo que puedo sentir es por haber hecho tantos esfuerzos para mantenerme sana, por dentro y por fuera. Supongo que eso colabora en la cicatrización de la herida en mi piel… pero ¿qué voy a hacer con la del alma?
Y la soledad… A pesar de estar tan dependiente de tanto y de tantos, sinceramente, a veces necesitaría un poco más de soledad. Para ordenarme desde lo más banal —como terminar trabajos pendientes— hasta lo más espiritual: entregarme a la escritura y a los pinceles. Cantar fuerte, meterme dentro mío y sacarme toda afuera. Y quizás ahí, sólo quizás, encuentre la poesía.
y un poco de intimidad visceral.