24/05/2026
En mayo, hace 50 años, en la Casa Rosada, el general Videla recibió a Borges y Sabato, quien en una entrevista había contado que en el 55, al caer Perón escuchó bombas y se alegró, aunque luego sintió en una gran tristeza, simpatizaba entonces con el Partido Comunista.
En la Rosada el autor de *El túnel* comentó:
–Es que nuestro país nunca ha participado en una guerra purificadora.
Videla, tajante, replicó:
–Discúlpeme, señor Sabato, pero no estoy de acuerdo. La purificación del país a través de una guerra cruenta no es de mi agrado.
Borges al llegar, con el típico saludo romano (también usado por libertarios), levantando un brazo con la mano abierta, saludó al anfitrión diciendo:
–¡Ave César, vencedor de los peronistas!
La escena fue grotesca y quizá influyó en que el autor de *El Aleph* no obtuviera el Premio Nobel.
Casi nueve años más tarde, el destino volvió a reunirlos en el Juicio a las Juntas, aunque para entonces el pensamiento de ambos escritores había cambiado. Una auténtica paradoja borgiana.