26/08/2026
LA LISTA CADICAL
Otro cuento de la zaga Eustaquia y Sinforánea. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Eustaquia estaba aprovechando los primeros rayos del sol que asomaban, anunciando una veleidosa primavera. Desde la terraza norte, contemplaba el horizonte con esa serenidad que solo tienen quienes no tienen absolutamente nada urgente que hacer.
A lo lejos, los vapores se alejaban lentamente, dejando una estela sobre el agua. Eustaquia los observaba ensimismada, cuando de pronto irrumpió Sinforánea, agitando una vieja radio a transistores como si acabara de descubrir un asunto de Estado.
—¡Eustaquia! ¡Eustaquia! ¡Fijate lo que están pasando en la radio!
Eustaquia la miró de soslayo, bastante poco agradecida por semejante interrupción de su contemplación matinal.
—¿Y ahora qué está pasando, que venís con tanto alboroto?
Sinforánea se acercó, levantó el volumen de la radio y, con la solemnidad de quien está a punto de revelar un secreto de Estado, le dijo:
—¡Escuchá… escuchá!
Eustaquia afinó el oído.
La Canción de la Lista Cadical de Mira-Mar