22/05/2026
Ser migajera de clientes es una de las cosas más comunes que veo y de las que menos se habla.
No es que somos tontas. Es que en algún momento aprendimos que pedir lo justo era pedir demasiado.
Así que aceptamos el presupuesto que no cierra, el cliente que siempre tiene una excusa, el proyecto que se convierte en diez sin que nadie lo haya pedido oficialmente.
Y seguimos. Con esta cara (ver slide 3).
La verdad incómoda es esta: los clientes migaja no aparecen de la nada. Aparecen cuando todavía no terminamos de creer que lo que hacemos vale lo que vale.
No es un problema de estrategia. Es un problema de lo que creemos que merecemos.
¿Cuántos clientes migaja tenés activos ahora mismo?
(Y si la respuesta es "ninguno"
¿estás segura?)