05/07/2021
Bruno Munari (Milán, 24 de octubre de 1907 – 30 de septiembre de 1998) fue diseñador, poeta, escultor, pedagogo y autor de libros. Es considerado uno de los mejores diseñadores industriales y gráficos del siglo XX. Aportó contribuciones fundamentales en diversos campos de la expresión visual y no visual con una investigación polifacética sobre el tema de la luz, el movimiento y el desarrollo de la actividad creativa y la fantasía en la infancia mediante juegos.
Simplificar el diseño: una meta de toda una vida
Durante toda su vida, Bruno Munari tuvo una meta: la búsqueda de formas de simplificar y calificar el proceso del diseño, llegando a apostar por una educación en el diseño que comenzara en las guarderías. En 1971, con una edad madura, Bruno Munari ya había superado con creces su etapa creativa más productiva y se centró en los contenidos de tipo más didáctico para alcanzar este fin. En estos años, se centró en temas relacionados con la didáctica, la psicología y la pedagogía. Fue en esta etapa donde comenzó a volcar todos sus conocimientos sobre el papel, y publicó varios libros que hoy en día se estudian en las escuelas de arte y diseño. Además de escribirlos, como buen diseñador, participaba de manera directa en su configuración y diseño.
Es en este periodo cuando escribe Artista y diseñador. En este libro el maestro Munari analiza la dialéctica, siempre manifiesta entre ambos campos. Con suma claridad, se adentra en el lenguaje visual creado por esos dos universos -el del arte y el del diseño- que a menudo confluyen y se entrelazan, pero que en otras ocasiones se distancian y se ignoran. También en estos años lanza Fantasía, donde se presentan algunos de los secretos de la invención y la imaginación -que junto a la fantasía-, se configuran como tres capacidades básicas que hoy englobaríamos bajo el término de creatividad.
En el campo teórico, Munari contribuyó con sus fundamentos sobre el proceso del diseño. Magistralmente nos explicó Cómo nacen los objetos (1983), un libro donde el milanés demostraba cómo el hecho de diseñar una marca, un catálogo o un cartel es tan sencillo como cocinar, siempre que se siga un método u orden lógico en el proceso.
En los últimos años de su vida la creatividad no desaparece y realiza diversos ciclos de óperas: las esculturas de «Filipesi» (1981), las composiciones gráficas de los nombres de amigos y coleccionistas (desde 1982), los Rotori (1989), las estructuras Alta Tensione (1990), entre muchas otras.