24/06/2026
El histórico peso del Estado se construyó sobre toneladas de papel y sellos de goma. Hoy, seducido por el vendaval de Silicon Valley, el viejo monolito analógico intenta delegar su burocracia en la Inteligencia Artificial. Pero el entusiasmo tecnocrático acaba de chocar con la realidad legal.
En dataly analizamos la nueva doctrina de la SIGEN para domar a los algoritmos en la administración pública. La normativa le marca la cancha a la ilusión de la impunidad algorítmica: la ejecución de una tarea se le puede ceder a la máquina, pero la responsabilidad política y penal ante una mala praxis sigue siendo estrictamente humana. Pegar datos sensibles de ciudadanos en una ventana de ChatGPT no puede ser el equivalente digital a olvidar un expediente secreto en la mesa de un bar.
El burócrata del futuro no es el que aprieta botones, sino el que audita implacablemente a la caja negra.