26/04/2026
Arrancamos el día con mi sin saber muy bien qué iba a pasar. Café, desayuno temprano, números en la cabeza. Solo quería terminar, sentirme bien, y demostrarme que todo este camino tenía sentido.
Sonó la salida. Y ahí comenzó la magia.
Km a km, fui encontrando mi sitio. Sin pensar en el tiempo. Disfrutando cada aliento, cada ánimo desde la acera. Las piernas respondían, la cabeza también.
Pasé el 10K en 57:00. Ahí supe que podía volar.
Crucé la meta en 1 hora, 59 minutos y 00 segundos. 21,132 metros a 5:35/km.
Ni en mis mejores sueños pensé que podría sostener ese ritmo
Esto no es solo una carrera. Esto es el resultado de 8 meses de ayuno, de madrugar para entrenar, de decir que no a la pereza, de aprender a escuchar a mi cuerpo con 55 años.
Gracias a mi familia por el aguante. Y gracias a mí, por no rendirme.
SantiagoMarathon NuncaEsTarde SaludQueRinde Vitalidad55