30/04/2026
A veces uno recuerda momentos pequeños… pero que explican muchas cosas.
Esta foto es de mi graduación de sexto grado.
Y hay algo que nunca se me olvidó.
Una vez a la semana, la maestra hacía una dinámica: buscar palabras en el diccionario.
Yo era muy rápido.
Siempre lo fui con la lectura.
Pero cada vez que ganaba, todos mis compañeros me decían lo mismo: “estás haciendo trampa”.
Y aunque no era cierto… empecé a hacer algo peor:
empecé a bajarme.
Cambiaba el diccionario.
Aún así ganaba.
Entonces empecé a dejar que otros ganaran.
Para no incomodar.
Para no hacer sentir mal a nadie.
Para no “hacer ruido”.
Sin darme cuenta, ahí empezó un patrón: ocultarme.
Años después, cuando empecé en el mundo digital, hice lo mismo.
Creé una cuenta… pero sin mostrar mi rostro.
Sabía.
Tenía resultados.
Pero no quería que supieran que era yo.
Hasta que entendí algo:
no era humildad… era miedo a destacar.
Hoy ya no juego a eso.
Y aún así, no reniego de ese niño.
Al contrario.
Lo abrazo.
Lo respeto.
Lo amo.
Porque incluso intentando encajar… siempre fue bueno.
Y si hoy pudiera decirle algo sería esto:
tranquilo pequeño Héctor Luis… vas a crecer, vas a construir tu propio camino, vas a trabajar con personas de distintos países,
y vas a aprender que no tienes que hacerte pequeño para que otros se sientan cómodos.
Ese Héctor Luis de sexto grado…
sí estaría orgulloso.
Que toda la gloria sea para Dios 🤍🙏🏽