03/02/2026
El proceso comienza con el diseño del pin, que se traduce en un molde metálico. Luego, el metal (generalmente zinc o latón) se troquela o funde para dar forma a la pieza. Tras ello, se realiza el pulido y se aplican los baños metálicos (oro, plata, níquel u otros acabados). Posteriormente, se rellenan las cavidades con esmalte de color, el cual se seca u hornea según el tipo de esmalte. Finalmente, el pin se lija, limpia y ensambla con su broche de sujeción, pasando por un control de calidad antes de su empaquetado.