25/10/2019
By: Henir Llanos Vela
Aunque la presente es la primera elección popular territorial después del acuerdo de paz con las Farc, sin la presencia de esta guerrilla interviniendo con armas, lamentablemente estamos asistiendo a otro tipo de violencia y hostilidad, silenciosa y oscura, en la actual contienda electoral, pero no menos peligrosa y dañina para la democracia y transparencia del proceso.
Noticias falsas, publicidad agresiva, injurias, manipulaciones, saboteos, trinos ácidos, entre otros, hacen parte del repertorio de estrategias negras de las que se han valido varias de las campañas, principalmente, y es lo más grave, de los candidatos favoritos a ganar la gobernación del Huila en los comicios del 27 de octubre.
Y a ese juego sucio de artimañas, trampas y mentiras se han prestado miembros de equipos de campaña, como periodistas, publicistas y asesores en marketing digital, en busca de ensuciar al rival, que la gente no lo apoye, no vote por él. El objetivo es manipular la intención de voto de los electores, aprovechando unos amplificadores como las redes sociales, donde todo vale.
Es decir, no se ayuda a construir la mejor propuesta, la mejor campaña, el mejor candidato, pues la ‘guerra sucia’ no busca ganar seguidores, sino persuadir para que no voten por el principal contendor, hacer daño a la contraparte.
Por supuesto, las campañas negativas no son cosa nueva, pero no por eso debo dejar de manifestar que la campaña política debería ser el escenario para discutir temas de importancia para la gente y las regiones, para tratar temas que les son realmente serios y sensibles para todos.
Y en ese aspecto debemos colaborar publicistas, periodistas y comunicadores para fortalecer la cultura política de la democracia colombiana, rechazando participar en crear miedos, presiones o desinformaciones.