28/04/2026
Excelente crónica, muchas gracias, Siempre he tenido la inquietud de ¿porqué nuestro municipio no se llama "Ciudad Suarez" en vez de Bello?
Un político honrado y decente ya es mucho decir, pero MARCO FIDEL SUÁREZ, quien nació en un 23 de abril como hoy, hace 171 años, fue mucho más que un hombre honrado. Fue un hombre de visión, un conservador de convicción, coherente y humano. Los antioqueños de ayer, de hoy y del futuro tienen por qué sentirse muy orgullosos de verlo como uno de los suyos, y como un orgullo de esta tierra nuestra, como un fruto muy valioso de este Valle de Aburrá.
MARCO FIDEL, presidente de Colombia entre 1918 y 1921, nacido en Hato Viejo, actualmente Bello, el 23 de abril de 1855, cuando ese territorio hacia parte de Medellín. Falleció en Bogotá en 1927.
Este antioqueño es una interesante figura de la historia política nacional muy poco comprendida en su importante valor para el momento histórico que vivió. Fue quien trajo la aviación a Colombia en 1919, (recordemos el centenario de Avianca en 2019) convirtiendo a nuestro país en pionero en esa materia, sino que también impulsó los ampliación de los ferrocarriles nacionales. Además fue el presidente que logró obtener de la parte de los Estados Unidos una indemnización por la pérdida de Panamá, ocurrida en 1903. Personas ignorantes o recalcitrantes, o por una narrativa anti-conservadora, por simple rumor, acusan erróneamente a Suárez de haber entregado Panamá, cuando fue él quien precisamente logró resarcir, al menos en parte, el daño y la vergüenza nacional de esa pérdida de soberanía colombiana ocurrida 15 años antes de la administración de Marco Fidel Suárez. Además fue él quien logró que Colombia se mantuviera neutral durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Suárez de igual manera rápidamente entendió el peligro de la expansión del socialismo comunista soviético surgido con la revolución rusa de 1917, su ola opresiva y nefasta sobre varios países del mundo, manipulando las luchas de los obreros y trabajadores. La historia le daría la razón al experto internacionalista.
Sus orígenes humildes y antioqueños, el haber sido educado por su madre en condición de "hijo natural" a quien su padre no reconoció al nacer, su paso del Valle de Aburrá a la Sabana de Bogotá para una meteórica carrera política, sus convicciones cristianas de justicia y amor al prójimo, su vasto conocimiento lingüístico, literario y gramatical, lo hacen una figura histórica y social muy interesante, que rebate el manido discurso de que en Colombia sólo gobiernan unos privilegiados. La figura de Suárez es una fehaciente muestra de que eso no es tan evidente. Su carrera nos habla de una cierta e histórica permeabilidad y ascenso social de facto en nuestro país.
Marco Fidel fue en realidad mejor diplomático que político. De hecho fue canciller de Colombia en tres ocasiones y una autoridad en el tema de las relaciones internacionales, constantemente consultado por los gobiernos de su época. Su carácter de conciliador, buen negociador de conflictos, su sabiduría y su búsqueda de paz entre contendores, lo caracterizó. Por ello, por su sentido de la decencia y de lo justo en la política fue presa fácil de los verdaderos lobos de la política en su época, aún sus propios copartidarios, como Laureano Gómez, quienes lograron derrocarlo, o mejor que renunciara, bajo presión, en 1921, y que no terminara su mandato en 1922.
Con un sentimiento muy antioqueño de la honra, para Suárez era imperativo dejar a sus nietos un apellido limpio, el mismo apellido de su madre doña Rosalía Suárez, lavandera de oficio, que él ya adulto quiso dignamente conservar, cuando su padre biológico, José María Barrientos, buscó tardíamente reconocerlo como hijo legítimo. Así se lo manifestó a su amigos quienes años más tarde le llevaron la noticia de que había sido absuelto de la acusación hecha por Laureano Gómez en 1918 ante la Cámara de Representantes, quien lo había acusado falsamente de vender sus sueldos de Presidente a un banco extranjero para solventar gastos personales como la repatriación del cadáver de su hijo Gabriel Suárez Orrantía desde Nueva York. Gabriel había mu**to durante la pandemia de la gripe española, en 1918.
Esto dijo el expresidente antioqueño:
“Me devolvéis la vida porque me devolvéis la honra; nada tenía que esperar ya para mí; soy un anciano próximo a morir. La proposición aprobada por la honorable Cámara y que vosotros me traeis, más que por mí, me regocija, es por estos nietecitos. En lo sucesivo ellos podrán levantar sus frentes sin que nadie, en justicia, les pueda decir que no descienden de un hombre honrado”.
Reseña por Leonardo de Constantino
Foto Colorizada digitalmente
Archivo 🔘 Memoria Visual de Medellín