28/12/2025
Mientras yo miraba lo que fue, Dios ya estaba haciendo algo nuevo
Hoy me conecté a la transmisión en vivo de Rey de Reyes y fue profundamente transformador.
La prédica, tan alineada con esta temporada, comenzaba con una pregunta:
¿Cómo terminar este año firmes en la fe y en nuestras convicciones cristianas?
El pastor Claudio hablaba de personas heridas, de quienes ya no confían en nadie, de quienes vivieron días tan difíciles que poco a poco se alejaron de su intimidad con Dios. Hablaba de personas que pensaban continuamente en cosas que habían ocurrido en el pasado... y ahí me vi reflejada. Era yo. Dándole vueltas una y otra vez a situaciones de este año que dejaron marcas en mi corazón.
Pero entonces soltó una frase hermosa, de esas que llegan directo al alma:
“Olvida lo de ayer, por más glorioso, frustrante o vergonzoso que haya sido, porque Dios ya empezó a hacer algo nuevo en tu vida” (Isaías 43:19).
Hermoso.
Cuántos pensamientos de “qué hubiera pasado si…”, “qué tal si hubiera dicho”, “por qué tuvo que pasar así”. Y en medio de todo eso, entendí que este también era mi llamado a olvidar lo de ayer. En ese instante hubo descanso. Algo se alivió por dentro.
Luego continuó con Filipenses 3:13, hablando de avanzar, de extendernos hacia adelante. No desde el afán de llegar rápido a la meta, ni desde el cansancio por lo largo del camino, sino entendiendo que se camina paso a paso.
Al final habló de la plenitud de Dios. De esa verdad tan sencilla y tan profunda: que en Jesús habita la plenitud de Dios, y que cuando nos acercamos a Él, participamos de esa plenitud. Y cerró con una frase magnífica y poderosa, que hoy me llevo guardada en el corazón:
Allí entendemos que Dios es todo lo que necesitamos para ser felices.
Hoy termino este día con gratitud. Y este año, con una fe más consciente.