30/10/2025
: entre la magia del momento y el “oye, ¿quién te invitó?”
El martes en la noche salí con mi esposa a comprar zapatos para la “bendición”, algo usual por estas fechas si no queremos que los precios de diciembre nos sorprendan. Me senté a esperar (rol oficial de papá en tienda) y, de repente, mi móvil empezó a mostrarme anuncios de zapatos de otras tiendas alrededor, muy cerca de donde estaba. No me asombré, pues a eso me dedico y sé cómo funciona, pero sí me reí: “ok, celular, ya sabes que estoy comprando zapatos”. 📲
Más allá del chiste, hay algo interesante: el lugar donde estemos nos habla. La ubicación, las señales del móvil y lo que ya sabe de mí se alinean para decir “esto te sirve” justo cuando estoy pensando en comprar (estoy seguro de que a todos nos ha pasado). Cuando hay orden detrás, automatización que quita lo repetitivo, CRM/ERP conectados para no prometer lo que no existe, IA con conocimiento de la marca para hablar claro, la experiencia fluye. Nadie corre, nadie inventa. Y sí, convierte.
Lo que más me gusta de todo esto es, la oportunidad. El sistema no me mandó un PDF de veinte páginas; me sugirió dos modelos, confirmó tallas y me mostró dónde probar. Eso es contexto bien usado: menos fricción y en el momento oportuno lo que creo una conversación útil. Y confieso que, como el director de marketing que todos llevamos dentro, pensé: “si esto pasa aquí, ¿qué les falta a muchas marcas para que pase también en su negocio?”.
Pero también está el lado “oye, ¿quién te invitó?”. El mismo mecanismo que facilita la compra puede volverse invasivo si no explica nada. Consentimiento y transparencia no son el discurso legal del final; son parte de la experiencia. Decirle al usuario qué se usa, para qué se usa y cómo salirse cuando quiera no baja la conversión: sube la confianza. Y la confianza compra dos veces, por si no lo sabías.
¿Dónde está tu línea entre “¡qué útil!” y “ok, ya basta”?... Yo, por ejemplo, agradezco el recordatorio de la talla… pero que no me siga hasta el carrito de perros.