13/10/2024
Tik tok, tik tok, tik Tok es el sonido del reloj, marcando el tiempo que duran los "contenidos disruptivos" que marcan la tendencia y el alcance de las comunicaciones hoy.
Lo irónico es que se llame contenido, a lo que carece totalmente de contenido, pero lo peor es que las estrategias de comunicación hoy se enfoquen en volver "tik toker" a los funcionarios, ejecutivos, líderes empresariales, políticos y jóvenes, para vender su "marca o imagen personal" con un mensaje fugaz y "disruptivo" que dispare una emoción, en tiempo récord para que el volumen de visualizaciones o "likes" aumente rápidamente y eso sea el indicador de impacto o efectividad, algo que en realidad nunca miden, porque no hay tiempo, la frecuencia apremia para mantenerse "vivo", vigente o pertinente, por lo tanto hay que seguir disparando contenidos a la velocidad tik tok, en busca de volverse "viral" en el menor tiempo posible. Esa es la gran meta, la gran aspiración de los jóvenes, la medida de éxito de los funcionarios y de impacto e influencia de los grandes líderes públicos, políticos y privados.
Toda la narrativa es agresiva y la presión creciente. Hay que convertirse en actor, impostar la voz, parecer experto, seguro, creativo, empático, jovial, fresco, moderno, disruptivo.. y un gran etcétera que muestre una imagen que venda, que convenza y que se distinga en ese océano de contenidos que se vuelven homogenizantes, alienantes, con narrativas repetitivas, formatos y clichés, que pretenden ser diferentes, despertar curiosidad con expresiones como "Sabías que" "si te gusta"... y otras frases vacías que pretenden ser brillantes y suponen que despertarán asombro, acompañadas de toda serie de disfraces, poses, voces impostadas y actitudes teatrales que convierte las comunicaciones en una permanente "puesta en escena" de las actividades, estrategias o gestión institucional, como una rendición de cuentas del minuto a minuto de las actividades o planes de accion, que no dan cuenta de las incidencias reales, resultados y transformaciones sociales, sino todo lo contrario; aturden a las audiencias con tanta oferta de inventos, conocimiento, servicios, marcas comerciales o personales y así, todo se vuelve un producto sin contenido.
Caímos en esa tendencia de volver viral un mensaje sin filtro ni contenido, en un sistema de comunicación en redes y digital que nació como una red social, para conectar personas, acortar distancias, reubicar amigos, compartir historias de vida, de emprendimientos y aprendizajes, entre amigos, conocidos o familias que están a distancias que eran inalcanzables pero ahora parecen cerca, y, hasta ahí, todo sigue siendo divertido en el ámbito social.
En defensa de la libertad de expresión, en lo personal, lo privado que se puede o quiere hacer público, en lo social o familiar, la libertad de cómo expresar el Ser de cada cual, es incuestionable. Lo ves y lo sigues o no.
Pero que las estrategias de comunicación política, corporativas, públicas y organizacionales, se hayan volcado a crear "contenidos" vacíos con mensajes disruptivos, huecos, imágenes impostadas, inventadas, falsas y hasta ridículas a veces, que eso sea lo que sustente hoy las estrategias de comunicaciones que convierten en asesores de imagen a los jóvenes o "rejuvenecidos" estrategas comunicacionales y en malos actores a los funcionarios públicos y corporativos que sólo aspiren a volverse tendencia, pero en realidad pierden credibilidad, confianza, sentido y propósito, en un mundo que necesita más conciencia, más sentido, reflexión y transformación, que mueva voluntades y despierte empatía por los otros, por la naturaleza, por la sostenibilidad y la evolución integral del Ser y del planeta; que esa sea la tendencia, que hayamos caído en eso, es lamentable y todo, menos efectivo y estratégico.
Pero parece ser ya una lucha perdida. El que pierde vigencia y energía es quien trata de recomponer el sentido, el significado y la función social y creación de verdaderos contenidos en las comunicaciones hoy en este ritmo del rol tik, tik tik, tik tok del reloj del tiempo. Tiempo que ya no tenemos para cambiar el mundo que nos inventamos y en el que quedamos atrapados en una carrera sin tiempo, en un mundo digital inerte y una inteligencia artificial sin sentir, razón ni criterio, ni verdaderas conexiones; solo llena de datos, imágenes, estrategias y mensajes "disruptivos".
No todas las tendencias se aplican a todos los roles, funciones o marcas. ¿Cómo pretenden destacarse con estrategias que convierten a todos en un formato que, por querer ser disruptivo logran solo homogeneizar identidades?