28/09/2025
“Estudie, mijo, para que no acabe vendiendo zapatos en San Victorino”
Cuando era chino, mi mamá me decía mientras me servía aguapanela con pan blandito de la panadería del barrio:
—“¡Estudie, mijo! Porque si no estudia, le va a tocar vender zapatos en San Victorino… todo el día parado, con el jean desteñido, respirando olor a caucho y oyendo regateos de ‘¿no lo deja en 20 lucas?’”.
Y claro, yo bien juicioso: primaria, bachillerato, universidad… hasta posgrado con deuda del ICETEX incluida.
El día de la graduación, toga, birrete, diploma con cinta dorada… mis papás llorando de orgullo. Yo también lloré… pero cuando me llegó el primer cobro del crédito.
Consigo trabajo: oficina con aire acondicionado, gafete, cafetera de cápsulas que solo maneja la jefe. Pero los millones… brillaban por su ausencia. Lo que sí llegó fueron las reuniones eternas, el jefe que cree que uno es “24/7”, el TransMilenio en hora pico y el estrés que ni con aromática de toronjil se va.
Un diciembre, saliendo de la oficina, me metí a San Victorino, ese caos hermoso donde uno compra todo y se lleva hasta lo que no necesita.
De repente, lo veo: el tío, el que me ponía a vender zapatos en vacaciones.
Pero ya no era “el tío con la zapatería del centro”. No, señor.
Ahora tenía tres locales con vitrinas bien iluminadas, empleados uniformados, datáfono, Instagram con más seguidores que yo y hasta catálogo virtual con reels. Mientras yo miraba si la quincena me alcanzaba para el arriendo, él estaba cerrando un pedido… ¡al por mayor, de un millón en efectivo!
Y ahí fue cuando entendí: mi mamá tenía razón… pero con visión de corto alcance.
En la casa siempre lo mismo:
🫵Estudie
🫵Saque buenas notas
🫵Consiga un buen empleo
🫵Y sea alguien en la vida
Pero nadie nunca habló de emprendimiento. Nadie me explicó cómo negociar un arriendo en pleno centro, cómo aguantar regateos, o cómo administrar plata sin que se la coma la DIAN.
¿Y mi tío?
Pues tal vez nunca terminó universidad, pero entendió rapidito que vender algo que la gente siempre necesita (y con estrategia) da más libertad que un sueldo con prestaciones.
Esto me quedó claro:
Un diploma no paga arriendo en Chapinero
El éxito no siempre huele a oficina… a veces huele a caucho recién salido de bodega
Un autodidacta puede facturar más que un magíster endeudado
Mientras unos se gradúan en toga, otros facturan en chanclas en San Victorino
La última vez que pasé, no estaba mi tío: me atendió mi primo, de 22 años. Ya administra dos sucursales, anda en moto nueva, tiene iPhone último modelo y sueña con abrir tienda online internacional.
¿Y yo? Pues sigo en la oficina, revisando memes escondido y rogando que me aprueben las vacaciones… para poder vivir dos semanas al año.
Ese día entendí que no es el estudio lo que te hace rico, sino lo que haces con lo que sabes.
Y si usted todavía cree que emprender es solo para los que no estudiaron… cuidado. Puede que un día termine trabajando para el zapatero de San Victorino.
Dios bendiga al zapatero berraco.
Dios bendiga a todos los vendedores que madrugan más que el sol para ganarse el día con las manos limpias.🙏✨️