25/02/2024
Los cinco minutos con el Espíritu Santo.
Febrero 25
La paz más grande está en el despojo total. En la medida en que uno acepta perder algo, esa pérdida ya no le quitará la paz. Pero si te aferras desesperadamente a algo porque no lo quieres perder, será imposible mantenerte en paz. Por ejemplo, si te has preocupado mucho por cuidar la apariencia, el día que alguien te cuestione, te difame o te culpe injustamente te sentirás el más miserable, el más dolorido de los humanos, un mártir. Pero en ese momento dile al Espíritu Santo: “Enséñame a renunciar a la buena fama, dame la gracia de despojarme de ella, de aceptar la humillación”. Entonces quizás podrás dar el paso de entregar tu apariencia y el qué dirán, de regalarle a Dios esa parte de tu vida, así como un religioso le entrega a Dios su sexualidad o un monje renuncia por Dios, la vida en sociedad. Realiza esa ofrenda y entonces es posible que te invada una hermosa paz aun en medio de una gran humillación. Lo mismo puedes hacer si te han robado algo, si un amigo se va, si has perdido la vista de un ojo. La entrega y el despojo son la clave para que tu corazón se pacifique y no te enfermes por dentro. Porque lo más importante es mantener el alma sana y libre, pase lo que pase. Como decía San Juan de la Cruz, “la satisfacción del corazón no se halla en la posesión de las cosas sino en la desnudez de todas ellas.”.
Feliz Domingo🔥