15/09/2026
Durante años he escuchado a mujeres hablar de su cuerpo.
Primero fue desde una cabina de estética.
Mientras hacía tratamientos faciales y corporales, escuchaba:
“Mis piernas…”
“Mi abdomen…”
“Mi piel…”
“Mis brazos…”
“Mi edad…”
Y detrás de cada parte del cuerpo había una historia.
Con los años comprendí que muchas veces no estamos cuidando el cuerpo: estamos peleando con él.
Queremos cambiarlo antes de agradecerlo.
Lo castigamos por haber cambiado.
Lo comparamos con el de otra mujer.
O con una versión nuestra que ya pertenece a otra temporada.
Yo creo profundamente en cuidarnos.
En la estética.
En los tratamientos.
En vestirnos bien.
En cuidar nuestra piel y nuestro cabello.
Pero cuidar y rechazar no son lo mismo.
El verdadero cuidado no debería comenzar diciendo:
“Te arreglo porque no me gustas.”
Puede comenzar diciendo:
“Te cuido porque eres parte del regalo que Dios me confió.”
Tu cuerpo ha atravesado temporadas.
Ha trabajado.
Ha sostenido.
Ha envejecido.
Ha cambiado.
Ha contado tu historia.
Quizá hoy no necesitas declararle otra guerra.
Quizá necesitas comenzar una nueva relación con él.
🤍 Cuidado, sí. Rechazo, no.
🪞 ¿Y tú cómo quieres verte hoy?