25/04/2026
En 2022, luego de un intenso trabajo creativo, la agrupación Apalau presentó su “Cantata 1822”, una obra inspirada en los sucesos de la campaña libertadora en el sur. Luego de cuatro años de haber escuchado los cantos, la poesía, las músicas y los relatos, la Cantata se hace memoria y se materializa en un libro que recoge los aprendizajes, sentires, notas, partituras, fotografías, ilustraciones, reflexiones y sonidos que configuran un homenaje a la memoria, a la historia, a la identidad y a la búsqueda constante de las respuestas que exigen los conflictos y las confrontaciones humanas.
El 24 de abril, en la Casa de la Cultura, asistimos al lanzamiento y presentación oficial de este libro que nace con el mismo cuidado detallista que caracteriza al sello de calidad que Apalau imprime en cada uno de sus actos creativos.
La conversación y la escucha nos permitieron conocer el proceso que condujo, tanto a la creación de la Cantata 1822, como a este tránsito entre la obra musical y la pieza editorial. En medio de la celebración de la fiesta del libro, del idioma y de la lengua que nos atraviesa como semejantes culturales, nace esta obra que puede ser vista desde el uso de un texto escolar, como documento de investigación, como un artículo de lujo o como una pieza de memoria histórica que nos invita a pensar en la guerra, a guardar las esperanzas por la paz, a entender lo que fuimos, a recrear lo que pudimos y podemos ser gracias a las huellas del relato histórico hecho canción.
Cantata 1822 es un libro que nos convida a deleitarnos en el placer de las letras, las armonías, los ritmos, las figuras, las imágenes y poemas que compilan el talento de personajes tan valiosos para la cultura nariñense como Luis Carlos Portilla, Milton Portilla, Sebastián Bucheli, Mauricio Chávez, Pablo Muñoz, Juan Carlos Caicedo, Wilmer López, Juan Manuel Jurado, Gustavo Hidalgo, Juan Esteban Aguirre, y todo ese combo espléndido de artistas que con sus manos, ojos, sentidos y sentimientos le dan vida a esta pieza sonora hecha para leer, para recordar, para revivir, para atender e imaginar.
Ahora el libro, que huele a nuevo, a manufactura nariñense, a esfuerzo colectivo, a querencia y amistad, ya circula para bien de nuestros próximos doscientos años.