03/05/2025
El pulso por el Chocó: Gilder Palacios sacude el ajedrez político rumbo a la Cámara 2026
Quibdó, mayo 2025 — Las aguas políticas del Chocó vuelven a agitarse de cara a las elecciones legislativas de 2026. Con cuatro aspirantes de peso en contienda por los escaños a la Cámara de Representantes, el panorama regional se enmarca en una mezcla de viejas maquinarias, nuevas fuerzas sociales y la expectativa de un electorado cada vez más exigente. Entre las figuras que destacan, Gilder Palacios Palacios empieza a consolidarse como una alternativa con fuerza territorial y discurso disruptivo frente a rivales tradicionales como Astrid Sánchez Montes de Oca, el emergente Boris Peña y el exfuncionario Francisco Vidal.
El poder del nombre: ¿hasta dónde llegará Astrid Sánchez?
La candidatura de Astrid Sánchez Montes de Oca, hermana del ex representante condenado Odin Sanchez Montes de oca y miembro del clan político que ha dominado buena parte de la representación chocoana en las últimas dos décadas, sigue despertando controversia. A pesar de su experiencia y su maquinaria política bien engrasada, en ciertos sectores crece el rechazo a su figura como símbolo del continuismo y del clientelismo que ha caracterizado la gestión parlamentaria en el departamento.
Sánchez, quien cuenta con el apoyo de líderes tradicionales y estructuras políticas municipales, se enfrenta al reto de renovar su imagen en un contexto donde los discursos de anticorrupción y renovación han cobrado fuerza. Su estrategia se basa en reforzar sus vínculos con líderes comunales, alcaldes aliados y grupos religiosos.
Gilder Palacios: una candidatura incómoda para los partidos tradicionales
Por otro lado, Gilder Palacios Palacios, quien ha sido líder juvenil, ex alcalde, lider social, consultor de procesos de restitución de tierras y defensor de causas étnicas, se presenta como una opción que combina discurso crítico y arraigo comunitario. A diferencia de sus contrincantes, Palacios no pertenece a las castas tradicionales ni ha ocupado cargos políticos previos de alto perfil distinto a una alcaldia, lo que para algunos es una debilidad, pero para otros representa una oportunidad real de cambio.
Gilder ha logrado consolidar un discurso con fuerte carga social y reivindicativa, apelando al abandono histórico del Estado en el departamento, la crisis humanitaria derivada del conflicto armado y el colapso de servicios públicos en zonas como el San Juan, el baudo y la cuenca del Atrato. Aunque su campaña carece de grandes recursos económicos, ha construido una sólida red de apoyo en comunidades negras e indígenas, especialmente entre jóvenes líderes que han perdido la fe en las estructuras partidistas.
Su principal desafío será ampliar su reconocimiento en el centro urbano como Quibdó y lograr alianzas estratégicas sin diluir su carácter independiente. En los debates, ha sido claro en señalar a sus contendores como parte de "una élite política que ha administrado la miseria del Chocó durante décadas".
Boris Peña y Francisco Vidal: entre la técnica y la incertidumbre
Boris Peña, joven abogado y exasesor legislativo, ha venido creciendo como figura emergente en el espectro político chocoano. Su propuesta gira en torno a la modernización institucional y el impulso de una agenda de derechos humanos, pero aún no ha demostrado contar con un equipo territorial robusto ni con una narrativa que lo distinga con claridad de los otros candidatos.
Por su parte, Francisco Vidal, exdirector de planeación, ex secretario del interior, en la Gobernación actual y conocedor de las finanzas públicas, plantea una candidatura técnica y programática. Sin embargo, enfrenta críticas por su cercanía a administraciones cuestionadas y por una falta de carisma que lo ha mantenido distante del electorado popular.
Ambos comparten un electorado urbano y educado, pero aún no han logrado despegar en las encuestas internas que circulan entre los partidos políticos.
El reto: ¿renovación o reciclaje?
El panorama actual para la Cámara por el Chocó está lejos de definirse. Si bien el clan Sánchez mantiene una ventaja logística, la creciente indignación social podría cambiar el tablero. Gilder Palacios se perfila como una amenaza real para los partidos tradicionales, aunque deberá sortear campañas de desprestigio y obstáculos institucionales. Peña y Vidal, por su parte, tendrán que redefinir sus estrategias si quieren ser competitivos en una contienda que, por ahora, parece polarizarse entre continuismo y ruptura.
Lo que está en juego no es solo una curul, sino el modelo de representación que el Chocó necesita para dejar atrás el abandono histórico. ¿Serán los votantes capaces de romper con las cadenas del clientelismo o terminarán revalidando los mismos apellidos de siempre?