06/06/2026
La gasolina en Reino Unido subió casi un 20%. El diésel más del 25%.
Y las ventas de motos eléctricas chinas se dispararon un 70%.
La conexión es directa: cuando llenar el tanque se vuelve caro la gente busca alternativas. Y en el Reino Unido esa alternativa viene de China.
Más del 90% del inventario en los puntos de venta británicos de dos ruedas eléctricos son marcas chinas. No porque el gobierno lo haya decidido — sino porque los consumidores las eligen. Son más baratas, tienen mejor tecnología y el Reino Unido acaba de eliminar los aranceles que tenía contra ellas.
China exportó 26.7 millones de vehículos eléctricos de dos ruedas en 2025. En el primer trimestre de 2026 ya lleva 7.2 millones — un crecimiento del 68% respecto al año anterior.
La velocidad de innovación es parte de la respuesta. China actualiza sus baterías, motores y sistemas de navegación entre 3 y 5 veces más rápido que los fabricantes europeos o americanos — y cada actualización baja los costos de producción.
El resultado es un producto más avanzado y más barato que cualquier competidor occidental puede ofrecer.
Hay un dato irónico en todo esto: el conflicto en Medio Oriente que subió el precio del petróleo está empujando a los británicos a comprar motos eléctricas chinas. La geopolítica que se diseñó para presionar a China termina beneficiándola.