18/05/2026
En la vida diaria hay momentos en los que no sabemos qué decisión tomar, cuando la mente se llena de dudas, preocupaciones y planes que no siempre salen como esperamos. Queremos entenderlo todo, controlar cada detalle y apoyarnos solo en lo que creemos correcto, pero muchas veces eso nos lleva a ansiedad y frustración.
Este pasaje nos recuerda que confiar en Dios no es solo algo espiritual, sino práctico: es decidir cada día poner nuestras decisiones, preocupaciones y caminos en Sus manos. Es orar antes de actuar, buscar Su guía en lo pequeño y en lo grande, y reconocer que Él ve lo que nosotros no vemos.
Cuando dejamos de depender únicamente de nuestra lógica y empezamos a incluir a Dios en cada paso —en el hogar, el trabajo, las relaciones y los planes—, Él comienza a ordenar nuestro camino. Tal vez no de la forma que esperábamos, pero sí de la manera correcta. Él endereza lo que parecía torcido y nos guía con paz.
“Fíate de Jehová de todo tu corazón,
y no te apoyes en tu propia prudencia;
reconócelo en todos tus caminos,
y él enderezará tus veredas.”