27/08/2026
Hay momentos en los que una no sabe muy bien si está empezando de nuevo o simplemente aprendiendo a continuar de otra manera.
Cambiar de país cambió muchas cosas.
También cambió mi manera de trabajar, de pensar y hasta de mirar aquello que había construido durante tantos años.
Hoy trabajo a miles de kilómetros de las personas que dan vida a uno de mis proyectos. Hablamos, revisamos, cambiamos, volvemos a empezar. Intentamos cuidar cada detalle y conservar algo que para mí siempre fue importante: hacer las cosas con cariño, incluso cuando nadie ve todo lo que ocurre detrás.
Y, mientras intento volver a poner en marcha una parte de mi historia, ha comenzado otra que tampoco esperaba tan pronto: un nuevo proyecto de marketing.
No voy a decir que estoy disfrutando cada segundo de este comienzo.
Hay ilusión, sí.
Pero también hay dudas.
Cansancio.
Miedo.
Y muchas preguntas sobre lo que pasará después.
Supongo que empezar también se parece un poco a esto.
A seguir trabajando sin tener todas las respuestas.
A confiar un poquito.
Y a intentar que, sea cual sea el proyecto que tenga entre las manos, nunca pierda la forma en la que siempre he querido hacer las cosas:
con tiempo, con cuidado y con amor.