23/02/2023
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No nos deberíamos sentir culpables por procrastinar de vez en cuando.
El ‘’de vez en cuando’’ indica que algo se realiza en algunas ocasiones y con unos intervalos de tiempo más o menos largos e irregulares. Así que, si su ‘’de vez en cuando’’ sucede a diario incluso varias veces al día, urge hacer una introspección.
es la acción de aplazar las obligaciones y actividades importantes y, en su lugar, desperdiciar el tiempo haciendo cosas irrelevantes a modo de distracción.
Etimológicamente ‘procrastinar’ proviene del verbo en latín procrastināre, postergar hasta mañana. Más interesante aún es que esta palabra también deriva de la palabra del griego antiguo akrasia, hacer algo en contra de nuestro mejor juicio.
En resumidas cuentas, procrastinar es perjudicarse a uno mismo. Es una evidencia del deficiente manejo que tenemos sobre las emociones y el tiempo. Es una alerta encendida que indica la falta de voluntad y disciplina. ¡Y cuán peligroso es este diagnóstico!
Son esas pequeñas y aparentemente inofensivas cositas las que se encargan de destruir el fervor que una vez tuvimos para iniciar, continuar o finiquitar un proyecto. ¿Por qué? Nos consumen el que debería ser empleado para ponerle un cotejo ✅ a las tareas de nuestra TO DO LIST.
La procrastinación es una vil ladrona. Nos roba la determinación y a cambio nos entrega un puñado de tareas acumuladas que van creciendo cual bola de nieve que, a la corta o a la larga nos aplastará, nos pasará por encima, causando serios estragos en el laboral y en el ámbito personal si se quiere.
Qué sencillo lo pinta Nike con su icónico eslogan publicitario ‘’Just Do It’’; es español, ‘’Sólo hazlo’’.
Ok, pues la solución para dejar de procrastinar es literalmente, sólo hacer las cosas. Cumplir con lo que se supone debemos realizar. Fácil, ¿no?
Es una dicotomía entre las circunstancias externas y la fuerza de voluntad interna que poseemos.
¿Vamos a dejar que el sistema de gratificación inmediata sea más fuerte que nuestra determinación?