02/04/2026
Esto no es solo un cambio de porcentaje, es un golpe directo a quienes viven del día a día.
Para el emprendedor, ese 15% de IVA no es un número más: significa ajustar precios, asumir costos más altos o reducir su margen de ganancia. Es trabajar más para ganar menos, es pensar dos veces antes de producir, invertir o incluso seguir adelante. Muchos pequeños negocios —panaderías, locales de comida, productores artesanales— dependen de cada venta para sostener a sus familias.
Y del otro lado, el consumidor lo siente en cada compra. Lo que antes alcanzaba, hoy ya no. El pan, los postres, los lácteos, lo cotidiano… sube. Y cuando sube lo básico, se afecta el bolsillo, la alimentación y la calidad de vida.
Al final, no es solo un impuesto: es una cadena.
Cuando al emprendedor le cuesta más, al ciudadano también.