13/06/2026
Hay períodos de la vida en que uno se levanta pensando en el dinero, se acuesta pensando en el dinero, y en el medio piensa en el hijo que preocupa, en la relación que no termina de sanar, en el trabajo que no alcanza. No es ingratitud — es la presión real de una vida adulta que tiene demasiadas cosas pendientes y pocas horas para resolverlas. En ese estado, levantar los ojos hacia algo que no sea urgente parece casi un lujo. El salmista conocía esa trampa. Y la nombró con una honestidad que sorprende: "mi carne y mi corazón desfallecen." No lo ocultó. Lo escribió. Y desde ahí empezó a recuperar la perspectiva.
Lo que hace especial este fragmento del salmo 73 es que no niega lo que se ve — lo relativiza. El salmista no dice "los problemas no existen." Dice: comparado con lo que tengo en Dios, lo demás deja de ser lo principal. "¿A quién tengo yo en el cielo?" Es casi una pregunta retórica — pero lanzada hacia adentro, hacia uno mismo, para recordar que hay algo más sólido que todo lo que se mueve. No como escape. Como ancla. Y al final dice algo que funciona como resumen de toda la vida espiritual: "para mí lo mejor es estar junto a Dios." No tener más. No resolver más. Estar junto a algo que no se mueve cuando todo lo demás se sacude.
Hay personas que llevan meses —a veces años— tan metidas en resolver lo inmediato que ya no recuerdan cuándo fue la última vez que pensaron en algo más grande que sus problemas. La hipoteca, la salud de los padres, el hijo que se fue por mal camino, la pareja con la que ya no hay conversación de fondo. Todo eso es real y tiene que atenderse. Pero hay un momento en que la acumulación de urgencias empieza a tapar la vista y uno ya no puede ver más allá de lo que le pesa. El salmista describe exactamente eso — y muestra que recuperar la perspectiva no es ignorar los problemas. Es recordar que hay algo que los sostiene a todos, incluido uno mismo.
Cuando todo lo demás desfallece, hay una roca que no se mueve. Y a veces eso es lo único que se necesita recordar para volver a respirar.